Händel / Smetana / Ravel / Debussy 21/10/16

Juan Arturo Brennan | Tlaqná
Suite n.° 2 de la Música Acuática, HWV 346 - Georg Friedrich Händel / El Moldava - Bedrich Smetana / Una barca sobre el océano - Maurice Ravel / La mer - Claude Debussy

GEORG FRIEDRICH HÄNDEL (1685-1759)

Suite No. 2 de la Música acuática, HWV349

La Música acuática de Georg Friedrich Händel es probablemente la única obra famosa que cuenta con el privilegio histórico de haber sido estrenada en varios lugares a la vez. O para decirlo con más propiedad, se trató de un estreno móvil o ambulante, ya que una pieza se estrenó en un lugar, la siguiente un poco más allá, la siguiente todavía más lejos, etc. etc. El 17 de julio de 1717, el rey Jorge I de Inglaterra tenía planeado hacer un recorrido entre Whitehall y Chelsea con toda su corte, y decidió realizar ese trayecto por agua en vez de hacerlo por tierra. Este breve paseo, que en circunstancias normales no hubiera llamado la atención de nadie, fue suficientemente espectacular como para dar origen a varias crónicas. Una de ellas se debe a un caballero llamado Friedrich Bonet, quien era el embajador de Prusia en Londres y quien tuvo la oportunidad de atestiguar el singular viaje. En su reporte enviado a Berlín, Bonet decía que el río Támesis se había visto fastuosamente adornado por la presencia de la barca real que transportaba al rey y a su corte, así como por otras barcas que llevaban a los dignatarios invitados. Surcando el río muy cerca de esta barca, prácticamente navegando sobre su estela, otra barca llevaba a un numeroso grupo de músicos que tocaban trompetas, cornos, oboes, fagotes, flautas traversas, flautas dulces, violines y bajos. Esta fluvial orquesta era dirigida con toda la pompa y circunstancia del caso por un caballero elegantemente vestido y ataviado con la indispensable peluca. El resto, como dicen por ahí, es historia: el director de la orquesta, Georg Friedrich Händel, era a la vez el compositor de lo que se tocó en ese viaje, y la obra era la muy famosa Música acuática.

Se dice, por otra parte, que el compositor en realidad escribió la Música acuática en agosto de 1715, para acompañar otro paseo del rey por el río. Como ocurre con estas discrepancias en la historia de la música, hay quienes optan por lo mejor de ambas historias, diciendo que Händel compuso parte de la Música acuática en 1715 y luego la completó con piezas nuevas para el viaje fluvial de 1717.




BEDRICH SMETANA (1824-1884)

El Moldava

El poema sinfónico El Moldava, cuyo título original es Vltava, forma parte de un ciclo de seis, titulado colectivamente Ma Vlast (Mi patria), y es probablemente la obra más significativa de Bedrich Smetana, al menos en su papel de portador del ideal nacionalista bohemio. En el año de 1874 Smetana compuso los dos primeros poemas sinfónicos del ciclo: Vyserhad (el antiguo castillo de los reyes bohemios) y Vltava (el gran río de Bohemia). Al año siguiente, en 1875, compuso el tercero y el cuarto de la serie: Sarka (un valle situado al norte de Praga, llamado así por un personaje de la mitología bohemia) y De los bosques y las praderas de Bohemia. En 1878 quedó lista la partitura de Tabor (un antiguo campamento militar, representado en el poema sinfónico por una canción de guerra de los husitas). Finalmente, Smetana concluyó su ciclo sinfónico en 1879 con la composición de Blanik, en donde describe la montaña en la que se refugiaron los derrotados seguidores de Jan Hus.
¿Qué es lo que describe el poema sinfónico Vltava, al que conocemos también como El Moldau? Simple y sencillamente, describe el nacimiento y el curso del río. En las montañas Sumava, al sur de lo que fue Checoslovaquia, en medio de un denso bosque, nacen dos pequeños arroyos que al correr cordillera abajo van creciendo, se juntan, y se convierten en el gran río Vltava, que es tributario del río Elba. Más adelante en su trayecto, el río Vltava cruza las cuencas lacustres de Trebon y Budejovice, y en sus riberas pueden verse monumentos históricos como las ruinas del castillo de Zvikov. Al describir musicalmente el río, Smetana describe también algunas escenas específicas que ocurren en sus riberas: una escena de caza, un matrimonio campesino. A la caída de la noche, las ninfas acuáticas juegan y retozan en las aguas del Vltava. Más adelante, la música de Smetana nos conduce a los rápidos de San Juan y finalmente, en un majestuoso caudal, el Vltava fluye a través de Praga, la capital de la República Checa. En este momento de la partitura Smetana utiliza el tema musical de la fortaleza de Vyserhad, presentado en el primero de los poemas sinfónicos del ciclo. A lo largo de su trayecto por la ciudad de Praga, el río Vltava fluye por debajo de trece puentes, y muy cerca de uno de ellos se encuentra el Teatro Nacional, importante institución en el ámbito musical de Praga. Finalmente, Smetana describe con su música cómo el río Vltava se pierde en la distancia, ya en las afueras de Praga.



MAURICE RAVEL (1875-1937)

Una barca sobre el océano

En el año de 1905 Maurice Ravel concluyó su Sonatina para piano y escribió una de las piezas más notables de su catálogo de música para piano, la suite Miroirs (Espejos). Los cinco movimientos de esta obra demuestran, a pesar de las dudosas opiniones del jurado del Premio de Roma, que para entonces Ravel ya estaba instalado en el camino de una verdadera revolución en el lenguaje pianístico de su época. Los movimientos de la suite Miroirs son los siguientes: Noctuelles; Oiseaux tristes; Une barque sur l’ocean; Alborada del gracioso; La vallée des cloches. Algún tiempo después de componer la suite Miroirs, Ravel cedió a una de las grandes tentaciones que lo asediaron a lo largo de su vida, y volvió a la partitura original de piano para convertirla en música orquestal. En el año de 1906 Ravel transcribió para orquesta el original pianístico de Una barca sobre el océano, que había sido estrenado junto con el resto de la suite por el pianista Ricardo Viñes el 6 de enero de 1906. El estreno de la versión orquestal de la pieza se realizó en 1907 y al parecer fue un fracaso.

Después de la desastrosa recepción que sufrió la versión orquestal de Una barca sobre el océano el compositor retiró la partitura de circulación y, en un arranque de orgullo fomentado por sus amigos cercanos, decidió descartarla por completo de su catálogo, aunque más tarde dio marcha atrás en el asunto.



CLAUDE DEBUSSY (1862-1918)

El mar

De todas las músicas de concierto que se refieren al mar, sin duda la más notable por su fuerza expresiva es la que lleva por título, simplemente, El mar, obra maestra del catálogo de Claude Debussy. El compositor fue desde niño un apasionado admirador del mar, al que llamaba su amigo, siempre innumerable y hermoso. El mar, que Debussy presentó como tres bosquejos sinfónicos, es prácticamente una compacta sinfonía en tres movimientos, en la que el compositor logra una unidad interna al repetir al final de la obra algunos temas del primer movimiento.

El mar fue estrenada en París en octubre de 1905, en uno de los conciertos de la famosa Orquesta Lamoureux, y se dice que buena parte de los ataques críticos que Debussy recibió por su obra se debieron a razones extramusicales. En 1899 Debussy se había casado con Rosalie Texier, y en 1904 la había dejado para fugarse con Emma Bardac. Acto seguido, Rosalie intentó suicidarse, sin éxito, y con ello se ganó la simpatía de los círculos artísticos de París. Así, con el estreno de El mar, mucha gente vio la oportunidad de hacer pagar a Debussy el artista los errores de conducta que le imputaban a Debussy el hombre. Como suele ocurrir con mucha frecuencia, entre las críticas que se hicieron a esta gran obra orquestal de Debussy hay algunas que con el paso del tiempo se convirtieron en meras descripciones. El crítico W.L. Hubbard escribió lo siguiente en un periódico de Chicago en 1909:

No hay temas suficientemente fuertes y claros para ser llamados temas. No hay siquiera un breve motivo que pueda ser tomado por el oído y el cerebro como una guía a través del laberinto tonal. Hay un sinfín de extraños efectos en la orquestación, un sinfín de combinaciones y progresiones armónicas tan poco usuales...

¿Se daría cuenta el señor Hubbard de que lo que escribía era ni más ni menos que una buena descripción funcional del impresionismo musical?

Juan Arturo Brennan