Bartók / Prokofiev 02/11/22
Julieta Varanasi Gonzalez | Tlaqná
Concierto para dos pianos y orquesta - Béla Bartók / Sinfonía n.° 5 - Sergéi Prokofiev
Programa 02 de diciembre de 2022
El programa del concierto de hoy está integrado por obras de dos compositores fundamentales de la primera mitad del siglo XX y originarios del centro-este de Europa: Béla Bartók (1881-1945) y Sergei Prokofiev (1891-1953). Ambos compositores vivieron en décadas convulsas de conflagraciones mundiales, que los hizo emigrar en la búsqueda de condiciones de vida y, tristemente, de todo lo que hasta nuestros días necesitan quienes se han visto afectados por la guerra. Cabe mencionar que las obras que escucharemos fueron compuestas durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cada una en su contexto específico, como veremos más adelante.
Bartók: Concierto para dos pianos, percusión y orquesta
Béla Bartók nació en Nagyszentmiklós, un pequeño poblado del Imperio austrohúngaro, actualmente llamado Sânnicolau Mare y pertececiente a Rumania. Se le considera uno de los iniciadores de la etnomusicología por el trabajo de campo que realizó junto con Zoltán Kodály (1882-1967) en distintas regiones de Europa central, en donde realizó grabaciones en fonógrafo de cantos folclóricos. Estos estudios tendrían repercusiones en los procesos creativos de Bartók, quien incorporó elementos (no solo musicales) en sus composiciones.
El Concierto que hoy escucharemos tiene su origen en la Sonata para dos pianos y percusio?n, Sz.110/BB 115, que Barto?k escribió en 1937 para la sección Basilea de la Sociedad Internacional de Mu?sica Contempora?nea. La obra se estreno? el 16 de enero de 1938 en Basilea, Suiza, actuando como solistas el propio compositor y su esposa, Ditta Pa?sztory, así como los percusionistas Fritz Schiesser y Philipp Ru?hlig. Hasta la fecha, se le considera una obra central del repertorio de música de cámara.
En 1940, Bartók emigró a Estados Unidos preocupado por el avance del régimen Nazi. Su franco distanciamiento de este régimen ha dado lugar incluso a obras literarias, como la novela Béla Bartók contra el Tercer Reich del escritor sueco Kjell Espmark publicada en 2007. Recién instalado en Estados Unidos, Bartok comenzó a preparar una versión orquestal de la Sonata, que resultó en el Concierto para dos pianos, percusión y orquesta Sz115/BB 121. Fue publicado por Boosey & Hawkes en 1942 y estrenado en Londres el mismo año. Sin embargo, resulta significativa la interpreción en enero de 1943 por la Filarmónica de Nueva York dirigida por Fritz Reiner, donde actuaron como solistas Bartók y su esposa Ditta, ya que fue el último concierto en el que participó el compositor. Poco después su salud empeoró y murió de leucemia dos años más tarde.
El Concierto tiene la siguiente instrumentación: dos flautas y picolo, dos oboes y corno ingle?s, dos clarinetes, dos fagotes y contrafagot, cuatro cornos, dos trompetas, tres trombones, celesta, cuerdas, dos pianos y tres timbales más una amplia sección de percusio?n. Es destacarse los variados ataques y matices que el compositor anotó a los percusionistas, lo cual implica una amplia colección de baquetas para llevarlos a cabo.
Escucharemos una obra que corresponde al periodo de madurez creativa del compositor. Por un lado, los pianos se suman de forma muy natural al conjunto de percusiones en pasajes donde prevalecen los ataques secos, precisos, con uso de amplias dinámicas y ritmo variable. Por otro lado, escucharemos un diálogo equilibrado entre los participantes, donde la escritura ritmica y tímbrica de pianos, percusiones y orquesta se entrelazan magistralmente.
Está integrado por tres movimientos: Assai lento-Allegro molto, Lento ma non troppo, Allegro non troppo. El primer movimiento inicia en un matiz pianissimo, pero muy pronto apreciaremos rápidos cambios a fortíssimo y nuevamente a pianissimo. El segundo movimiento inicia con redobles que evoca lo marcial, poco después el compositor incorpora pasajes melódicos entre los instrumentos en un carácter elegíaco. El enérgico tercer movimiento, Allegro non troppo, rememora aquellas danzas tradicionales que estudió en su juventud.
Prokofiev: Sinfonía No. 5 en si bemol mayor, Op. 100
Luego de residir varios años en Estados Unidos y París, Sergei Prokofiev decidió regresar en 1936 a su país natal, Rusia. Mucho se ha especulado sobre las razones que lo llevaron a tomar esta decisión, en un momento en que el régimen de Stalin y el Realismo socialista regían la creación intelectual y artística. En una carta a su amigo el crítico Serge Moreux (1900-1959), escribió:
El aire extranjero no conviene para mi inspiración, porque soy ruso. Tengo que permanecer en mí mismo, en un clima psicológico especial que no es solo mi carrera. Usted puede no entender todo, porque no conoce mi tierra natal […] Tengo que volver de nuevo a la atmósfera de mi tierra natal. Tengo que ver el invierno real otra vez y la primavera que estalla de un momento para el otro. Tengo que oír el eco del idioma ruso en mis oídos, tengo que hablar con las personas que son mi propia carne y sangre, de modo que puedan darme de nuevo algo que está faltando aquí: sus canciones. Mis canciones.
En plena Segunda Guerra Mundial, Prokofiev compuso la Quinta Sinfonía durante 1944. El compositor se encontraba resguardado en una casa de la Unión de Compositores en Ivánovo, una pequeña ciudad cercana a Moscú. La sinfonía se estrenó con gran éxito el 13 de enero de 1945 en la Gran Sala del Conservatorio de Moscú, dirigida por el propio compositor. Mientras esto ocurría, el ejército soviético se acercaba a la victoria frente a los Nazis; por ello, algunas fuentes le dan el nombre de “Sinfonía de Guerra”.
La obra está integrada por cuatro movimientos: Andante, Allegro marcato, Adagio y Allegro giocoso. Destaca en el segundo movimiento el uso de un patrón de acompañamiento constante, a modo de tocatta, muy usado por el compositor en otras obras. El tercer movimiento es de amplio lirismo, con una sección central de esencia dramática. El último movimiento inicia con una recapitulación de elementos del primer movimiento, para luego presentar un tema de carácter juguetón; el resto del movimiento se desarrolla con grandes contrastes y concluye con un cierre triunfal.
La instrumentación es la siguiente, vientos madera 3-3-4-3, vientos metal 4-3-3-1, percusiones, arpa, piano y cuerdas. Se trata de una de las sinfonías más grandiosas de la primera mitad del siglo XX. Disfrutemos pues este maravilloso programa en la interpretación de la Orquesta Sinfónica de Xalapa.
Referencias:
Gillies, M. (2001). Bartók, Béla. [Grove Music Online]. https://doi.org/10.1093/gmo/9781561592630.article.40686
Gillies, M. (2004). El mundo de Bartók. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.
Koval, N. (2017). Sergei Prokofiev [Edición Kindle]. Ekaterimburgo: Ridero.
Mtra. Julieta Varanasi González
Facultad de Música
Universidad Veracruzana.