Gala de Ópera y Zarzuela
Dispuesto a la manera de un viaje musical, el programa de este concierto recorre cuatro geografías: Austria, Francia, España y México. Inicia con Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) y su obertura a Le nozze di Figaro (Las bodas de Fígaro) (1785) que con su vivacidad anticipa los contenidos humorísticos de la obra. Es una introducción con temas propios que no se verán desarrollados en la ópera, pero manifiestan la gracia del argumento y sus embrollos. De la misma partitura, “Voi che sapete” (Ustedes que saben), es una arietta (aria corta y ligera) que plantea todos los sentimientos encontrados cuando uno se enamora. Con un fondo de pizzicati (pulsar o rasguer las cuerdas) a la manera de una guitarra en plena serenata, el adolescente Cherubino exterioriza su inocencia ante las contradicciones de los primeros afectos[1]. Hay varios detalles, pero baste uno hacia el final, cuando la melodía en lugar de ascender en la palabra “corazón”, como lo ha estado haciendo, ahora desciende creando incertidumbre y mariposas en el estómago, para luego repetir la frase y ahora sí, encontrar el reposo.
“Vorrei spiegarvi, oh Dio!” (Querría explicaros, ¡oh Dios!) es una de las dos arias de concierto compuestas por Mozart a petición de su cuñada, la cantante Aloysia Weber (1760-1839) para ser insertadas en la exitosa ópera de Pasquale Anfossi (1727-1797) Il curioso indiscreto (1777), en el momento que subió a escena en Viena en 1783. A la manera de una cavatina (aria en dos tiempos contrastantes, primero lento y después rápido), en ella se expone la desventura de la entrega amorosa. La coloratura es la capacidad de adornar la música vocal y puede emplearse en pasajes ágiles (con ornamentaciones melódicas, trinos, escalas, etc.) como pausados, dependiendo del estilo y la intención musical y su virtuosismo implica también un registro de voz muy alto. Su función en la parte sentimental de esta composición radica en el control expresivo para transmitir una aflicción silenciosa. En la segunda parte, el tempo y carácter musical corresponden al contenido literario, cuando se pide al amado, que parta.
Mignon (1866) es una ópera cómica, en su primera versión, del francés Ambroise Thomas (1811-1896). Fue muy apreciada y popular en el siglo XIX, pero es esporádica en el repertorio actual. El tema principal de la obertura presenta el ritmo de polonesa que utilizará el personaje de Philine cuando en el segundo acto representará a Titania, personaje de Sueño de una noche de verano de Shakespeare. Aria de coloratura, “Je suis Titania” (Yo soy Titania) es profusa en melodías y ornamentos que retratan de manera congruente el sentido del texto donde el hada se define como un ente del aire, de la gracia y la libertad.
Ópera seria de Jules Massenet (1842-1912), basada en la novela homónima de Goethe (1749-1832), Werther (1892) es el arquetipo de la ópera francesa romántica. En el “aria de las cartas”, Charlotte relee las misivas escritas por el joven Werther, siendo que los contenidos de cada una de las tres cartas, encuentran su reflejo en el carácter de cada una de las tres partes del aria. Aquí las conexiones, más que literales, son emocionales y el drama musical se corresponde a la experimentación psicológica de repasar las epístolas.
Sous le dôme épais (Bajo la cúpula espesa) de la ópera Lakmé (1883) de Léo Delibes (1836-1891), pertenece a la vertiente del orientalismo de la segunda mitad del siglo XIX, siendo una manera idealizada de ver Oriente desde Occidente. Lakmé, la hija de un brahmán, y su criada Mallika, recogen flores en un jardín secreto. Lakmé es una traducción francesa de Lakshmi, la diosa hindú de la riqueza y la belleza, mientras que Mallika es el nombre de un tipo de jazmín indio. La pieza es una barcarola, ya que están al margen de un arroyo, y el ambiente está impregnado de una fluidez dispuesta por el serpenteo de las líneas musicales, a veces juntas o en eco. La voluptuosidad melódica de la música francesa está presente aquí en uno de sus más populares ejemplos.
Jacques Offenbach (1819-1880) no alcanzó a ver en escena su famosa ópera Les contes d’Hoffmann (Los cuentos de Hoffmann), ya que falleció sin haberla terminado. Cada uno de las actos, se ocupa de uno de los amores de Hoffmann siendo en el cuadro de Giulietta, dispuesto en un palacio veneciano, donde se ubica la famosa “Belle nuit, ô nuit d’amour” (¡Bella noche, oh, noche de amor!) mejor conocida como “Barcarola”. Pero resulta que no fue compuesta para esta ópera, sino para otra del mismo Offenbach, siendo Ernest Guiraud (1837-1892), quien la agregó para cuando completó la obra y la estrenó a cuatro meses de la muerte del compositor. De ritmo oscilante que remite a las góndolas venecianas, la barcarola resulta apropiada dada la ciudad en que se sitúa el acto. Es cantada por la amiga de Hoffmann, Nicklausse y la cortesana Giulietta.
El intermedio de la zarzuela en un acto La boda de Luis Alonso (1897) de Gerónimo Giménez (1854-1923) está compuesto de temas musicales a la manera de una rapsodia (unión libre de pasajes musicales), que incluye fandango, seguidilla, bolera, jaleo de Jerez, jota aragonesa y zapateado, con presencia de las castañuelas, ya que la acción se desarrolla en Cádiz.
Existe la zarzuela de género chico y de género grande, diferenciadas únicamente por su extensión, esto es, ya sea de un acto o de dos o más. En la zarzuela no hay arias, sino romanzas, siendo en esencia lo mismo. De José Serrano (1873-1941), la romanza de Rosa “¿Qué te importa que no venga?” de la zarzuela de género chico Los claveles (1929) compagina el dramatismo lírico con tópicos de raigambre popular. Por otro lado, “Me llaman la primorosa” de la zarzuela cómica en un acto El barbero de Sevilla (1901), de Manuel Nieto (1844-1915) y Gerónimo Giménez, requiere intérpretes de cualidades sobresalientes. Elena, la protagonista, es una prometedora soprano, y tendrá que demostrar sus aptitudes vocales a la hora de participar en el montaje de la obra homónima de Rossini. Esta romanza, en tiempo de polonesa, exhibe la comprensión del lenguaje estilístico del bel canto.
Resulta insólito que Agustín Lara (1897-1970) no había puesto un pie en España, mucho menos en la ciudad andaluza, cuando compuso Granada (1932), la canción más grabada en idioma español. También dedicó piezas a otras ciudades españolas (Madrid, Sevilla, Toledo, Valencia y Murcia), compiladas como la Suite Española de Lara. Estrellita de Manuel M. Ponce (1882-1948) fue compuesta en 1912 y publicada en 1914 con el título de Dos canciones mexicanas, siendo la segunda Serenata, ambas con dedicatoria a la soprano Nina Koshetz (1891-1965).
Sones de Mariachi (1941) del compositor jalisciense Blas Galindo (1910-1993), incluye material proveniente de piezas tradicionales como El son de la Negra, El zopilote y Los cuatro reales. Su primera versión fue compuesta para pequeña orquesta con motivo de la exposición “20 Siglos de Arte Mexicano” que se efectuó en 1940 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, para el programa de música mexicana dirigido por Carlos Chávez (1899-1978).
Mario Roger Quijano Axle
Facultad de Música Universidad Veracruzana
Voi che sapete
Ustedes que saben / qué es el amor, / mujeres, miren / si yo lo tengo en el corazón. / Lo que yo siento / les contaré, / es nuevo para mí, / no sé entenderlo. / Siento un afecto / lleno de deseo; / que ahora es placer, / ahora es martirio. / Me hielo y después siento / el alma abrasar, / y, en un momento, / me vuelvo a helar. / Busco un cariño / fuera de mí / no sé quién lo tiene, / no sé qué es. / Suspiro y gimo / sin querer, / palpito y tiemblo / sin saber porqué; / no encuentro paz / ni de noche ni de día / mas, sin embargo, me gusta / languidecer así. / Ustedes que saben / qué es el amor, / mujeres, miren / si yo lo tengo en el corazón.
Vorrei spiegarvi, oh Dio!
Querría explicaros, ¡oh Dios!, / cuál es mi dolor; / mas la suerte me condena / a llorar y a callar. / Mi corazón no puede arder / por quien querría amor de parte mía / y un bárbaro deber hace que yo parezca cruel. / ¡Ah, Conde, marchaos, / corred, huíd lejos de mí! / Vuestra amada Emilia os espera, / no la hagáis languidecer, / es digna de amor. / ¡Ah, estrellas despiadadas! / Enemigas mías sois. / (Me pierdo si se queda) / Partid, corred, / de amor no habléis, / es vuestro su corazón.
Aria de las cartas
¡Werther! ¡Werther...! / ¡Quién me iba a decir el lugar / que ocuparías en mi corazón! / Cuando se marchó, y a pesar mío, / mi alma se llenó de él / ¡Esas cartas! / ¡Esas cartas! / ¡Las he releído sin cesar! / Con tanto encanto y, a la vez... / ¡con tanta tristeza! / Debería destruirlas... ¡y no puedo...!
[Primera carta] “Os escribo / desde mi pequeño cuarto. / Un cielo gris, pesado y torpe, / de diciembre, / pesa sobre mí como un sudario... / ¡Estoy sólo, sólo, siempre sólo...!” / ¡Ah! ¡Nadie junto a él...! / ¡Ni un sólo gesto de cariño...! / ¡Ni de piedad! ¡Dios! / ¡Cómo pude tener el triste valor / de ordenarle tal exilio y aislamiento!
[Segunda carta] “Gritos alegres de niños / llegan a mi ventana, / ¡gritos de niños...! / Y pienso en aquellos dulces días / en que vuestros pequeños jugaban / a nuestro alrededor. / ¿Quizás me habrán olvidado?” / ¡No, Werther, en su recuerdo, / vuestra imagen sigue viva! / Y cuando volváis... / Pero, ¿tendría que volver? / ¡Ah, su última carta me espanta!
[Tercera carta] “Me dijiste: ¡Hasta Navidad! / Y yo grité: ¡Nunca! / Pronto sabremos / quién de nosotros decía la verdad... / pero si yo no aparezco ante ti / el día fijado, no me acuses... / ¡llórame! / No me acuses, ¡llórame! / Si con esos ojos llenos de encanto, / estas líneas lees, / las empaparás de lágrimas / ¡Oh, Charlotte! ¡Te estremecerás!”
Je suis Titania!
Soy Titania, la rubia / ¡Soy Titania, hija del aire! / Riendo, viajo por el mundo, / más vívida que el pájaro, / ¡más rápida que un rayo!
La loca tropa de elfos / sigue mi carroza que vuela en la noche. / A mi alrededor, toda mi corte, / canta sobre el placer y el amor.
Al rayo de Febe [luna] que brilla / entre las flores que la aurora / hace brotar, / a través de los bosques y prados / matizados, / sobre las olas cubiertas de espuma, / en la niebla / me ven con un pie ligero / ¡revolotear!
Sous le dôme épais
LAKMÉ: ¡Ven, Mallika / las ramas florecidas / derraman ya su sombra / sobre el arroyo sagrado / que corre, calmado y oscuro, / alborotado por el canto / de los pájaros alborotadores!
MALLIKA: ¡Oh, mi señora, / esta es la hora / en que te veo sonreír, / la hora bendita / en que yo puedo leer / en el corazón siempre cerrado / de Lakmé!
LAKMÉ: Cúpula espesa, / el jazmín / a la rosa se asemeja, / orilla florida, / fresca mañana, / descendamos juntas. / ¡Ah! Vayamos / siguiendo / la corriente fugaz / en la ola temblorosa. / Con mano indolente / lleguemos al borde / donde el pájaro canta. / ¡Cúpula espesa, / blanco jazmín, / descendamos juntas!
MALLIKA: Bajo la cúpula espesa / donde el blanco jazmín /a la rosa se asemeja, / sobre la orilla florida, / risueña a la mañana, / ven, vayamos unidas. / Dulcemente deslicémonos, / de su oleaje encantador / sigamos la corriente fugaz / en la ola temblorosa. / Con mano indolente / ven, lleguemos al borde, / donde el pájaro canta. / Bajo la cúpula espesa, / bajo el blanco jazmín, /¡ah! descendamos juntas.
LAKMÉ: Mas yo no sé / qué miedo súbito / se apodera de mí / cuando mi padre parte sólo / a su aldea maldita, / ¡tiemblo de terror!
MALLIKA: Para que el dios Ganesha lo proteja, / junto al estanque / donde retozan alegres / los cisnes de alas níveas, / vayamos a recoger lotos azules.
LAKMÉ: Sí, cerca de los cisnes / de alas níveas, / vayamos a recoger lotos azules...
Belle nuit, ô nuit d'amour
NICKLAUSSE y GIULIETTA:
¡Hermosa noche, oh noche de amor!, / sonríe ante nuestro éxtasis, / la noche es más dulce que el día, / ¡oh, hermosa noche de amor!
El tiempo vuela y sin retorno, / se lleva nuestras ternuras. / Lejos de esta feliz estancia, / el tiempo vuela sin cesar.
Céfiros ardientes, / dadnos sus caricias. / Céfiros ardientes / dadnos sus besos.
[1] Al final de estas notas, el lector dispone de la traducción de las piezas en idioma extranjero.
