Don Giovanni - Mozart
Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) nació en Salzburgo, Austria y falleció en Viena, ciudad donde vivió su última década y donde compuso la mayoría de sus obras más importantes. Desde niño estuvo rodeado de un fértil ambiente musical. En muy poco tiempo logró dominar las técnicas de la composición. Su arte musical es una síntesis de muchos elementos diferentes, fusionados, sobre todo en los años que pasó en Viena, su última década.
Mozart logró combinar magistralmente la «inclinación italiana por la melodía elegante» con la «proclividad alemana por la formalidad y la perfección contrapuntística»[1]. Esta fusión es evidente en su capacidad para incluir personajes y estilos, tanto de la opera seria como de la opera buffa, dentro de una misma obra, como en Don Giovanni. También incorporó diversos elementos y recursos musicales de otras culturas, adaptándolos al teatro. Su música madura –caracterizada por una exquisitez melódica, elegancia en las formas, riqueza armónica y de texturas– estuvo marcada por la ópera italiana y arraigada en algunas tradiciones instrumentales de Austria y del sur de Alemania.[2] A diferencia de otros grandes maestros, como Haydn (24 años mayor) y Beethoven (15 años menor), Mozart destacó en todas las corrientes musicales y estilos populares de su tiempo, por lo que se le considera el compositor más universal de la historia de la música occidental.
Las primeras óperas de la historia surgieron a finales del siglo XVI y principios del XVII en Italia, como parte del movimiento cultural conocido como la «Camerata Florentina», que buscaba revivir el antiguo drama griego, combinando teatro y música.[3] Entre las primeras óperas de la historia se encuentran: 1) Dafne (1598), con música de Jacopo Peri y libreto de Ottavio Rinuccini, es considerada la primera ópera aunque la música se ha perdido en su mayoría, ya utilizaba el stile recitativo, un estilo declamatorio que imitaba el habla. 2) Euridice (1600), con música de Peri y Giulio Caccini, es la primera ópera conservada completa, basada en el mito de Orfeo, con recitativos y coros polifónicos. 3) L’Orfeo (1607), de Claudio Monteverdi, pionera en integrar una orquesta variada y estructuras dramáticas más elaboradas. Marcó la transición del Renacimiento al Barroco operístico.
La diferencia principal entre la opera seria y la opera buffa radica en su tema, tono, estilo musical y orígen histórico. La opera seria era formal, noble, centrada en temas «serios» o mitológicos, con un gran despliegue vocal y escénico, originada en el Barroco. Por su parte, la opera buffa era más popular, naturalista, centrada en la comedia y la crítica social con personajes cotidianos; surge en la Ilustración, desarrollando sus propias características musicales y dramáticas en el siglo XVIII.[4]
Existen mitos que atraviesan diversas épocas y formatos. La riqueza de sus significados y valores han llevado a diversos autores y compositores a recrearlos, dándoles nuevas lecturas en diversos periodos y contextos. Por mencionar tres: Don Quijote, Fausto y Don Juan.
El mito de Don Juan (Don Giovanni, en italiano) es una legendaria ficción española, se trata de un libertino dedicado a seducir mujeres. Su primera aparición escrita se halla en la obra de teatro «El burlador de Sevilla y convidado de piedra», publicada en España alrededor de 1630 por Tirso de Molina (seudónimo de Gabriel Téllez).[5] Otras fuentes sugieren que el mito es de dominio público y que proviene de la tradición oral, de los romances populares europeos.[6]
La versión de Mozart y Da Ponte –estrenada con gran éxito en Praga en 1787– es considerada la referencia paradigmática del mito. Se basa en el Don Juan de Tirso de Molina, adaptado, pero también se inspira en otras versiones teatrales y operísticas anteriores. La ópera es un dramma giocoso, mezclando comedia, melodrama y elementos sobrenaturales. La música de la obertura presenta los dos motivos clásicos del drama: el amor (o deseo) y la muerte (o castigo). La combinación de teatro y música en la ópera es un medio idóneo para dar vida al mito, permitiendo explorar la sensualidad erótica y la complejidad psicológica del personaje a través de la música. El Don Giovanni mozartiano es al mismo tiempo cínico y patético, vulgar y refinado, truhán y señorial. Su negativa al arrepentimiento lo diferencia de otras versiones, como la de Zorrilla, donde el personaje sí se arrepiente. Mozart, a través de la música, convierte al personaje en un héroe en su final, aunque no en un santo.[7]
Considerada una de las óperas más importantes de todos los tiempos, la obra maestra de Mozart, Il dissoluto punito, ossia il Don Giovanni, K.527 (1787), compuesta con libreto italiano de Lorenzo Da Ponte, es a menudo aclamada como «la ópera de todas las óperas»[8]. Esta descripción, que se ha mantenido sin disputa durante más de dos siglos, subraya su estatus perdurable. Críticos y artistas a lo largo de la historia, como E.T.A. Hoffmann, Charles Gounod, Gustave Flaubert, Søren Kierkegaard, Pyotr Ilyich Tchaikovsky, George Bernard Shaw y Bruno Walter, han expresado su profunda admiración y el impacto transformador de la obra. Su calidad musical insuperable, belleza y profundidad dramática la han consolidado como una obra trascendental.
La historia se desarrolla en Sevilla.
Acto I
La ópera comienza de noche, con Leporello, el criado de Don Giovanni, quejándose de tener que hacer guardia mientras su amo intenta seducir a Donna Anna en su casa. Don Giovanni sale, perseguido por Donna Anna, quien intenta desenmascararlo. El Comendador, padre de Donna Anna, interviene y desafía a Don Giovanni a un duelo. Don Giovanni mata al Comendador y escapa con Leporello. Donna Anna regresa con su prometido, Don Ottavio, y al descubrir el cadáver de su padre, le hace jurar venganza contra el asesino desconocido. Más tarde, Don Giovanni y Leporello se encuentran con Donna Elvira, una mujer noble que Don Giovanni había seducido y abandonado, y que ahora busca venganza. Don Giovanni huye, dejando a Leporello para que consuele a Elvira, lo cual hace presentándole su famoso «catálogo» de las más de mil conquistas de Don Giovanni en España y muchas más en otros países. Una procesión nupcial de campesinos entra con Zerlina y Masetto, que están a punto de casarse. Don Giovanni se siente inmediatamente atraído por Zerlina e intenta alejar a Masetto ofreciendo una celebración en su castillo. A solas con Zerlina, intenta seducirla con el dúo Là ci darem la mano. Donna Elvira reaparece y frustra la seducción, llevándose a Zerlina. Don Ottavio y Donna Anna entran pidiendo ayuda a Don Giovanni para encontrar al asesino. Donna Elvira regresa, denuncia a Don Giovanni como traidor; Donna Anna entonces reconoce la voz de Don Giovanni como la del hombre que la atacó, confirmando que él es el asesino de su padre. Ottavio jura venganza una vez más. En el palacio de Don Giovanni, se celebra una fiesta con bailes. Donna Anna, Donna Elvira y Don Ottavio asisten enmascarados. Mientras Leporello distrae a Masetto, Don Giovanni intenta forzar a Zerlina en una habitación contigua; ella grita. Los tres enmascarados se quitan las máscaras, revelan que lo saben todo y lo confrontan, pero Don Giovanni logra escapar.
Acto II
Leporello amenaza con dejar a Don Giovanni, pero es aplacado con dinero. Don Giovanni planea seducir a la criada de Donna Elvira y le ordena a Leporello que intercambien ropa y sombreros. Don Giovanni, vestido de criado, atrae a Donna Elvira a su ventana y la engaña haciéndola creer que se ha arrepentido. Leporello, vestido como Don Giovanni, se lleva a Donna Elvira, mientras Don Giovanni canta una serenata a la criada (Deh, vieni alla finestra). En un patio oscuro, Leporello intenta escapar de Donna Elvira. Se encuentra con Donna Anna, Don Ottavio, Zerlina y Masetto, quienes lo confunden con Don Giovanni debido a la ropa. Donna Elvira intenta protegerlo, pensando que es Don Giovanni, pero Leporello revela su identidad y escapa. Don Ottavio reitera su determinación de vengar la muerte del Comendador. Donna Elvira expresa su conflicto interno, aún sintiendo piedad por Giovanni a pesar de su traición. (Una escena añadida en la versión de Viena muestra a Zerlina capturando y atando a Leporello, quien vuelve a escapar)[9]. Don Giovanni y Leporello se reúnen en un cementerio y discuten sus aventuras recientes. Ven la estatua del Comendador y, en un acto de arrogancia e insolencia, Don Giovanni lo invita a cenar. La estatua asiente con la cabeza, aceptando la invitación. Más tarde, en el palacio de Don Giovanni, este cena mientras una orquesta toca. Donna Elvira hace una última súplica para que cambie su vida y se arrepienta, pero él la rechaza y se burla de ella. Ella se va, gritando de terror al ver a la estatua acercarse. La estatua del Comendador llega al palacio y entra en la sala del banquete. La estatua le pide a Don Giovanni que se arrepienta y cambie su vida. Don Giovanni se niega resueltamente a arrepentirse, incluso cuando la estatua lo agarra y la tierra se abre. Una multitud de demonios se lleva a Don Giovanni al infierno en medio de llamas y truenos. La ópera concluye (en la versión original de Praga, a menudo cortada)[10] con los personajes restantes (Donna Anna, Donna Elvira, Don Ottavio, Zerlina, Masetto y Leporello) comentando la merecida justicia que ha recaído sobre el libertino.
Los siguientes elementos son clave para entender la continua vigencia y el estatus inmortal de Don Giovanni:
- Una fusión de géneros: Mozart y Da Ponte crearon un dramma giocoso, una mezcla innovadora que combina elementos de comedia, melodrama y lo sobrenatural. Es esencialmente una tragicomedia, donde el humor y la farsa se entrelazan con una seriedad profunda y la fuerza del castigo divino. Esta fusión de estilos, que trasciende la oposición tradicional entre opera seria y opera buffa, crea una riqueza y complejidad que sigue cautivando[11].
- Caracterizaciones profundas y atemporales: La ópera presenta un elenco diverso que incluye personajes de opera seria (Donna Anna, Donna Elvira, Don Ottavio) y opera buffa (Zerlina, Masetto, Leporello). Las caracterizaciones musicales de Mozart son ingeniosas, veraces, y representaciones universales de la humanidad. Los personajes poseen personalidades musicales distintivas y sentimientos profundos. Esta capacidad de «mostrar el alma de los personajes», casi shakespeariana, ha creado figuras que son representaciones atemporales de la humanidad. El carácter de Don Giovanni mismo es emblemático y paradójico, mientras que personajes como Leporello y las tres mujeres (Donna Anna, Donna Elvira, Zerlina) están particularmente bien desarrollados, explorando las raíces del comportamiento humano[12]. La ambigüedad inherente en sus motivaciones y acciones sigue siendo objeto de debate e interpretación.
- Genio musical y dramático: La música de Mozart es fundamental para la trascendencia de la ópera. Su habilidad para unir música y teatro era magistral. Utiliza elementos musicales específicos para enriquecer la narrativa y el carácter. Por ejemplo, la tonalidad de re menor, presente en la obertura y la escena de la estatua, está fuertemente asociada con el pavor, la muerte, lo sobrenatural y el propio Giovanni. La disonancia en estas secciones intensifica el drama. El basso di lamento acompaña la llegada del Comendador. El cambio a Re mayor al final simboliza la justicia cumplida[13]. Las innovadoras formas de conjunto de Mozart capturan la interacción compleja entre los personajes. La música no solo acompaña, sino que hace la trama más rica y compleja, transmitiendo la idea de la temporalidad y el equilibrio inestable que definen al protagonista[14].
- Temas filosóficos y éticos profundos: La ópera aborda temas intemporales. El final, donde Don Giovanni se niega a arrepentirse incluso frente a la condenación, ha sido un tema filosófico y artístico cautivador[15]. La obra funciona como una obra de moralidad clásica donde el bien triunfa sobre el mal. Confronta conflictos humanos fundamentales como la tensión entre el deseo y la razón, el espíritu y la carne, y plantea difíciles preguntas éticas sobre el comportamiento, la libertad, las convenciones sociales y la moralidad.
- Influencia duradera: Desde su estreno, Don Giovanni ha tenido una influencia formidable y ha inspirado a numerosos artistas, compositores, poetas, filósofos y pensadores a lo largo de los siglos[16]. Compositores posteriores como Beethoven y Tchaikovsky estudiaron sus partituras y fueron influenciados por su genio. Se ha convertido en el referente paradigmático tanto del mito de Don Juan como del género operístico en sí mismo, contribuyendo con nuevas capas de significado al mito a través de su música.
- Interpretación abierta: Su complejidad y naturaleza misteriosa permiten múltiples interpretaciones. No existe una «versión definitiva», y cada puesta en escena o análisis revela nuevas facetas. Esta riqueza de significado y la posibilidad de reinterpretarla continuamente contribuyen a su inmortalidad.
En esta época, donde las discusiones sobre el consentimiento, el poder y la rendición de cuentas son centrales, el drama de Don Giovanni y las reacciones de quienes lo rodean (Donna Anna, Donna Elvira, Zerlina) adquieren nuevas capas de significado. Su música, con esa gran capacidad para revelar la psicología profunda de los personajes, permite una exploración atemporal de las motivaciones humanas, desde la lujuria y el engaño hasta el dolor, la venganza y la búsqueda de justicia. La inmortalidad de Don Giovanni radica no solo en su genio musical y dramático, sino en su continua invitación a la reflexión sobre la libertad individual frente a las convenciones sociales, la moralidad y las consecuencias de nuestros actos, ofreciendo una riqueza de interpretaciones que asegura su relevancia y permanencia en cualquier cultura y tiempo.
Axel Juárez,
escritor e investigador independiente.
diletanteparresia.substack.com
Referencias
Eisen, Cliff, y Stanley Sadie. 2001. «(Johann Chrysostom) Wolfgang Amadeus Mozart». The New Grove Dictionary of Music & Musicians.
Fisher, Burton D., ed. 2005. Mozart’s Don Giovanni. Miami, Florida: Opera Journeys Publishing.
Greenberg, Robert. 1997. How to Listen to and Understand Opera: Course Guidebook. Chantilly, Virginia, USA: The Teaching Company.
Herrero, Fernando. 1997. «El mito de Don Juan». Revista de Folklore 17b(200):60-63.
Keefe, Simon P., ed. 2019. Mozart in Context. Cambridge, United Kingdom?; New York, NY: Cambridge University Press.
Mayer Brown, Howard, Ellen Rosand, Reinhard Strohm, Roger Parker, Arnold Whittall, Roger Savage, y Barry Millington. 2001. «Opera». The New Grove Dictionary of Music & Musicians.
MET. 2022. «Guía educativa de Don Giovanni». https://www.metopera.org/discover/education/educator-guides-archive/don-giovanni2/.
Rodríguez Rivada, David. 2017. «El mito de don Juan en la ópera?: “Don Giovanni” de Mozart». Tesis de Doctorado, Universidad de Vigo, Vigo, España.
Sumillera, Rocío G. 2017. «The Myth of Don Juan Onstage up to and through Victorian Times». Cahiers Victoriens et Édouardiens (86 Automne). doi:10.4000/cve.3289.
[1] Fisher 2005: 15
[2] Eisen y Sadie 2001
[3] Mayer Brown et. al. 2001
[4] Greenberg 1997; MET 2022: 13
[5] Sumillera 2017
[6] Rodríguez Rivada 2017
[7] Herrero 1997
[8] Fisher, op. cit.
[9] Ibid.
[10] Ibid.
[11] Ibid.
[12] Herrero, op.cit.
[13] MET, op. cit.
[14] Rodríguez Rivada, op. cit.
[15] MET, op.cit.
[16] Keefe 2019
