Giménez - Márquez - Strauss

Alhelí Brand Galindo | Xalapa
AGO. 22 - TEMPO. 2 2025

El costumbrismo sinfónico

Una partitura dibuja la misma forma rectangular de una ventana, que sirve como invitación y puente para asomarse al interior y exterior de las diferentes matizaciones que configuran al compositor. A través de un ecosistema sonoro, el mundo se retrata a sí mismo y construye un tejido artístico en la época y condiciones de su escritura.

Este primer programa de la Orquesta Sinfónica de Xalapa es una invitación a rememorar la vida y las costumbres que enmarcan el conocimiento enciclopédico del mundo: el contexto socio-cultural y la vida íntima del autor.

El costumbrismo es un movimiento artístico, principalmente pictórico y literario, surgido en el S.XIX en el suroeste de Europa y expandido posteriormente a América, en contra respuesta al Romanticismo, la Revolución Industrial, la Revolución Francesa y la pérdida de las colonias americanas. Todos estos procesos amenazaban con suplantar el legado folclórico y tradicional del pasado rural en un mundo industrializado con nuevos paradigmas políticos. 

Este movimiento del cosmopolitismo nace de la búsqueda de una identidad cultural en medio de la modernización agrícola, centrado en retratar la vida común y las costumbres locales de cada región de una forma menos idealizada. El costumbrismo posee características demarcativos incidentes en la representación de la cotidianidad, destacándose en escenas que retratan las tradiciones y aspectos de la vida diaria bajo un tono descriptivo y observacional. Este enfoque se remite a reconstruir los pasos del Folclore tradicional, manifestado en las festividades ceremoniales, así como en las prácticas y los rituales del imaginario popular.

En este programa, resemántizamos el concepto de “costumbrismo” hasta expandir los límites de su significación, proponiendo una reelaboración léxica musical: “costumbrismo sinfónico”.  

La primera obra del concierto, a modo de obertura, será el Intermedio, Las bodas de Luis Alonso de Gerónimo Giménez, representante directo del costumbrismo andaluz. Le seguirá el Concierto Fandango para violín de Arturo Márquez, exponente del folclore sinfónico concertante mexicano. Finalmente, cerraremos con la Sinfonía doméstica de Richard Strauss, una obra que nos acerca al costumbrismo doméstico desde una perspectiva íntima y familiar, como un retrato sonoro, que funge como un reflejo de la vida cotidiana del compositor.

 

La boda de Luis Alonso, Intermedio
Gerónimo Giménez (duración cinco minutos)

La comedia costumbrista postula pintar al ser humano tal como es: imita las costumbres nacionales, expone los vicios y errores comunes, y representa los incidentes y acaecimientos de la vida doméstica, como lo sería la festividad de una boda andaluza.

La boda de Luis Alonso, estrenada el 27 de enero de 1897 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, es una obra perteneciente del teatro costumbrista español del siglo XIX. Esta obra desentraña el imaginario peninsular, aunando elementos del flamenquismo y el folclore andaluz.

Conocida también como La noche del encierro, es una zarzuela de un solo acto —género lírico-musical típicamente español— compuesta por Gerónimo Giménez, con el libreto del dramaturgo Javier de Burgos.

La historia se sitúa en Cádiz, España durante el siglo XVIII. Su protagonista, Luis Alonso, un maestro de baile ya maduro, se casa con una joven mucho menor que él. La trama desarticula los enredos amorosos, los celos y la sátira social, todo enmarcado en un ambiente festivo y desenfadado, propio del lenguaje zarzuelero. Esta pieza es una de las obras más representativas del género “chico” (por su breve duración) y un ejemplo relevante de la música teatral española de finales del siglo XIX.

La obra es especialmente conocida por su intermedio orquestal, una pieza brillante, interpretada con frecuencia en salas de conciertos como pieza tangencial e independiente, sin necesidad de representar la zarzuela completa. Este intermedio ha adquirido vida propia como pieza de repertorio sinfónico.

Extraído de la zarzuela homónima, el intermedio refleja un estilo nacionalista característico del siglo XIX. En él afloran ritmos españoles como el fandango y otras danzas andaluzas, con un carácter vivaz, y un ritmo marcado por acentos que evocan el zapateado flamenco, así como el uso de giros melismáticos, típicos del canto popular español. Las castañuelas, incluidas en la sección de incluidas en la sección de percusión, refuerzan el sabor local de la obra.

Desde el punto de vista formal, el intermedio se estructura en una forma tipo rondó o forma ternaria ampliada (A–B–A'), con una breve introducción y secciones que se repiten o varían, lo que contribuye a su dinamismo y carácter festivo.

 

Concierto fandango para violín y orquesta
Arturo Márquez (duración 32 minutos)

El fandango y sus latitudes del orbe

El fandango es un fenómeno transfrorentizo que ha expandido sus límites locativos alrededor del mundo. Su origen enuncia la convergencia colonial de la Península Ibérica con América latina, en la cual se manifestaron los diversos cauces de la hibridación y el mestizaje entre españoles, pueblos originarios e influencias africanas, barrocas, caribeñas, entre otras.

En su forma primigenia, el fandango encarna el espíritu contestatario frente a la hipocresía religiosa, la censura y las estructuras de poder dominantes, convirtiéndose en una expresión popular cargada de resistencia y vitalidad cultural.

El Concierto fandango para violín, del compositor mexicano Arturo Márquez, manifiesta un paisaje sonoro vibrante que enraíza a las tradiciones folclóricas. Evoca una narrativa violinística sustentada dentro de un marco académico, dando presencia así, al fandango sinfónico concertante, proyectado en diversas latitudes del orbe.

Su estreno mundial tuvo lugar el 24 de agosto de 2021 en el Hollywood Bowl, interpretado por la Filarmónica de Los Ángeles bajo la dirección de Gustavo Dudamel, con la virtuosa violinista Anne Akiko Meyers como solista.

Esta obra, escrita en el año 2020 —en plena época pandémica—, fue concebida como un homenaje a las juergas populares y a la riqueza del folklore mexicano. Nació a solicitud de Anne Akiko Meyers, quien propuso a Márquez la creación de un concierto para violín inspirado en estas raíces como recurso identitario. Esta obra merecedora, en 2024, de dos Latín Grammy: Mejor Álbum de Música Clásica y Mejor Composición Clásica, consolidándose como una obra clave dentro del repertorio sinfónico latinoamericano del siglo XXI.

Concierto fandango para violín está compuesta formalmente como un concierto en tres movimientos:

  1. Folia Tropical
  2. Plegaria (Chacona)
  3. Fandanguito

1.Folia Tropical

Sostiene la forma clásica de la sonata o del concierto solista tradicional: introducción, exposición (con dos temas), puente, desarrollo y recapitulación. La introducción evoca una llamada a la historia primigenia del fandango. A su vez, el primer tema y el puente, de carácter rítmico, están basados en la “clave” caribeña; mientras que el segundo tema, de tono más íntimo y profundamente expresivo, remite al bolero romántico.

  1. 2. Plegaria (Chacona)

Celebra un diálogo imaginario entre el huapango mariachi y el fandango español. Inspirado en un matrimonio creativo entre géneros que cruzan océanos y siglos para encontrarse en un espacio común de resonancia y virtuosismo.

Inspirado en esta fusión sonora, el movimiento evoca ecos del Huapango-Mariachi —con su intensidad lírica y su exuberancia rítmica—, y cita, de manera implícita, a figuras del virtuosismo español como Pablo de Sarasate, Manuel de Falla y Isaac Albéniz, cuyos lenguajes musicales también buscaron en el folklore una fuente de sofisticación artística.

Este movimiento adopta la forma de chacona, una danza barroca originalmente de carácter popular y festivo, que fue prohibida por la Inquisición en el siglo XVII por su sensualidad y su asociación con lo profano. Esta elección formal establece una relación paralela con el fandango, también objeto de censura y represión en su tiempo, pero igualmente resiliente y transformador.

Así, en esta obra, se entretejen herencias prohibidas y celebraciones populares, en un discurso que desafía las fronteras del tiempo, el género y el territorio.

  1. Fandanguito

Este movimiento rinde homenaje al “fandanguito” huasteco, una de las formas más emblemáticas del repertorio tradicional del trío huasteco, caracterizada por su riqueza melódica, el uso del falsete vocal y la interacción virtuosa entre los instrumentos.

El trío huasteco está conformado por tres instrumentos fundamentales: la jarana huasteca, la huapanguera y el violín huasteco. Este último se distingue por su virtuosismo, vitalidad rítmica y los gestos expresivos del arco, que imitan la voz humana y dialogan con ella en complejas improvisaciones.

En este movimiento, se integran estos instrumentos tradicionales al lenguaje sinfónico, tejiendo una red sonora que une la tradición popular con la expresión académica contemporánea, en un gesto de profundo respeto y renovación cultural.

 

Sinfonía doméstica (Symphonia Domestica, Op. 53)
Richard Strauss (duración aproximada: 45 minutos)

 

"No es arrogancia querer mostrarme como soy:
como artista, como esposo y como padre."
R. Strauss

 "Sinfonía doméstica" (Symphonia Domestica, Op. 53), compuesta entre 1902 y 1903, es una de las obras más ambiciosas y personales de Richard Strauss. En ella, el compositor juega con la plasticidad del sonido para retratar su propia vida familiar, valiéndose de la polifonía y el sinfonismo dentro de un entorno de profunda intimidad musical.

Fue estrenada el 21 de marzo de 1904 en la Carnegie Hall de Nueva York, marcando un hito en su trayectoria por su carácter introspectivo e inusual.

A diferencia de las sinfonías tradicionales, Sinfonía doméstica no se estructura según formas abstractas o convencionales. En su lugar, representa un día común en la vida del propio Strauss, acompañado de su esposa Pauline y su hijo Franz. El compositor expresó con claridad que no buscaba crear una sinfonía épica, sino mostrar su mundo íntimo y cotidiano a través del arte sonoro.

Este sincretismo musical refleja la identidad del compositor no sólo como creador sonoro, sino también dimensión más humana: como padre, esposo y hombre. Por ello, puede entenderse como una obra de corte costumbrista sinfónico, en la que Strauss busca retratar con fidelidad su mundo interior, íntimamente ligado a su vida cotidiana.

Aunque esta obra no posee movimientos separados, la sinfonía sigue una narrativa continua, que puede dividirse conceptualmente así:

  1. Introducción y presentación de los temas familiares: motivos musicales que representan al propio Strauss, su esposa y su hijo.
  2. Vida doméstica: Escenas de la casa (juego, estudio, trabajo, discusión, reconciliación, etc.)
  3. La hora del baño y la hora de dormir del niño.
  4. Dúo de amor entre los padres.
  5. Final triunfal, retomando los temas principales.

La Sinfonía doméstica se distingue por una dotación orquestal excepcionalmente rica y extensa, que incluye instrumentos poco comunes como el oboe d’amore y el clarinete bajo. La instrumentación contempla una amplia sección de cuerdas, así como una notable presencia de instrumentos de aliento, con cuatro flautas, tres oboes (además de un oboe d’amore), varios clarinetes y fagotes.

La sección de metales es igualmente imponente, integrada por corno inglés, clarinete bajo, saxofón tenor, ocho trompas, cuatro trompetas, tres trombones y tuba. A esto se suma una gran variedad de instrumentos de percusión, junto con arpa y celesta, lo que refuerza el carácter expansivo, colorido y expresivo de la obra.

Se trata de una obra que se desarrolla en el entorno apacible y benevolente de la vida doméstica, con una tonalidad rica y cromática, característica del lenguaje musical de Richard Strauss. La partitura está construida a partir de motivos leitmotívicos —en sintonía con la técnica wagneriana— que representan a cada miembro de su familia: él mismo, su esposa Pauline y su hijo Franz.

Cabe recordar que el término austro-germano “leitmotiv”, compuesto por leiten (guiar o conducir) y Motiv (motivo), hace referencia a un motivo musical recurrente asociado a un personaje, idea o emoción. En Sinfonía doméstica, estos motivos se reiteran y transforman para enfatizar la identidad emocional y simbólica de cada figura representada.

Strauss abre una ventana sonora al interior de su hogar, revelando con humor entrañable, ternura, majestuosidad e incluso ironía los pequeños gestos y rutinas de su vida familiar, elevándolos al rango de experiencia artística universal.

Lic. Alhelí Brand Galindo, Facultad de Letras Españolas
y Pas. de Lic. Facultad de Música, Universidad Veracruzana.