Prieto - Lomán - Martínez Alpuente - Moncayo - Ayala
¿Qué se puede entender por las palabras Iberoamérica o Hispanoamérica? ¿Qué significado pueden tener más allá de lo que señala la Real Academia de la Lengua? Quizá para muchos, entre ellos yo, es la relación cultural, amplia y fortalecida, entre la histórica Iberia y un nuevo continente. América o Latinoamérica es, más allá de un conjunto de países con ciertos lazos comunes, la mayoría producto de la colonización. En este momento de la historia, fueron muchos los elementos culturales, económicos, políticos o religiosos, por mencionar algunos, que se afincaron en la nueva tierra transmaritima.
En este periodo, los aspectos culturales más trascendentes, como el idioma y la religión, tuvieron una mayor repercusión, al grado que se convirtieron en elementos que identificaron a todo un continente.
Así como en el siglo XVI llegaron a estas tierras los españoles, en el siglo XX la inmigración europea, en particular de España, hizo que muchas personas hicieran de nuestra nación su nuevo hogar.
Uno de los episodios más lamentables que se vivió en la Península Ibérica fue la dramática Guerra Civil Española (1936). [1] Como todo movimiento beligerante, marcó un momento crucial y doloroso en su historia; por esta razón miles de españoles emigraron a diferentes países, entre ellos México.
Una de estas personas fue la compositora y pianista María Teresa Prieto y Fernández de Llana (1895-1982). Desde muy temprana edad encaminó sus pasos al estudio de la música en su ciudad natal, Oviedo, y posteriormente en Madrid. Cuando en 1936 inició la guerra, decidió viajar a México, donde se encontraba su hermano Carlos Prieto y Fernández de Llana. [2]
Ya instalada, María Teresa entró en contacto con su entorno musical, pero sobre todo, con los músicos españoles “transterrados”, [3] como Rodolfo Halffter, Adolfo Salazar, Jesús Bal y Gay, Simón Tapia Colman y Otto Mayer Serra. [4] María Teresa continuó estudiando composición con Ponce, Chávez y Halffter; posteriormente trabajó con Darius Milhaud (1892-1974) en los Estados Unidos.
De su obra se puede decir que no se quedó en un nacionalismo a ultranza de la música española, sino que se perfiló hacia el dodecafonismo de la posguerra. [5] El musicólogo español Emilio Casares señala: “... su catálogo evolucionó del posromanticismo al estructuralismo dodecafónico durante una prolífica trayectoria creativa extendida por casi cincuenta años”.
Con respecto a la obra que la OSX interpretará esta noche, puedo decir que se trata de un poema sinfónico, que, como su nombre lo dice, está inspirado en una de las más enigmáticas y hermosas zonas arqueológicas del país, Chichén Itzá. Consta de tres secciones: Juego de pelota, Serpiente emplumada y Sacrificio de una doncella. Esta composición no es música descriptiva; sin embargo, sus sonidos, bien estructurados, despiertan la imaginación, que evoca, de manera simbólica, el movimiento-la muerte- el enigma.
Si escuchamos con atención desde las primeras notas de los alientos, nos llevan a un amanecer que juega inmediatamente con una línea melódica, rítmica y animada, envuelta con los entretejidos de sonidos contrapuntísticos.[6] No es una obra de gran duración; la estructura de sus temas, no pierden sentido, ni unidad, se desarrollan hasta llevarnos a un final bien logrado. No tiene influencia de modernismos; es más, me atrevo a decir que se acerca a un nacionalismo mexicano, con ese lenguaje característico de la música de los años cuarenta y que podemos apreciar en varias composiciones de la época.
Precisamente, al mencionar sobre los músicos mexicanos de los cuarenta, una de las figuras principales fue la de Carlos Chávez Ramírez (1899-1978), quien promovió una nueva música mexicana. También fue el gestor cultural que fincó las bases para una política cultural nacional, a partir de la creación del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1946.
Cuando Chavéz, inició el Taller de Composición en el Conservatorio Nacional de Música en 1936, sus primeros estudiantes fueron Candelario Huízar (1883-1970), Vicente T. Mendoza (1894-1964) y Silvestre Revueltas (1899-1940). Tiempo después se incorporaron tres jóvenes: Felipe de Jesús Daniel Ayala Pérez (1906-1975), José Pablo Moncayo García (1912-1958) y Salvador Contreras Sánchez (1910-1982), posteriormente, Blas Galindo Dimas (1910-1993), los cuatro últimos, se auto nombraron el Grupo de los Cuatro. Estos jóvenes buscaron plantear un nuevo nacionalismo, incorporando elementos de la modernidad musical. Esta noche tendremos la oportunidad de escuchar dos obras de integrantes de este grupo.
Daniel Ayala, inició sus estudios musicales en su natal Yucatán, como todos los aspirantes a músico, se trasladó a la capital para continuar sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música. Desde jóven estuvo interesado en la música de vanguardia y experimental, para ello se incorporó a la Sociedad de Música Renovación. Se desempeñó en varios cargos de administración musical y cultural. En 1955 fue comisionado por el Instituto Nacional de Bellas Artes para fundar en el Puerto de Veracruz, el Instituto Veracruzano de Bellas Artes, actualmente la Escuela Municipal de Bellas Artes (EMBA). En esta escuela dejó un importante legado, tanto que la actual orquesta sinfónica del EMBA, lleva el nombre de Orquesta Sinfónica Daniel Ayala. De su obra Tribu (1934) es un poema sinfónico con los siguientes movimientos: En la llanura-La serpiente negra-Danza de fuego. Está compuesta teniendo como base escalas pentáfonas u orientales, [7] que pretenden describir el imaginario sonoro de la cultura maya. Una significación sobre la llanura, una serpiente negra -quizá símbolo de Kukulkan- [8] que se arrastra sobre el suelo maya, cerrando la noche con un ritual y una danza de fuego. Su primera grabación fue realizada por Luis Herrera de la Fuente y la Orquesta Sinfónica Nacional en 1956.
El otro miembro del grupo de los cuatro, del que tendremos oportunidad de escuchar, es José Pablo Moncayo. Compositor, director de orquesta y pedagogo. Desde pequeño se trasladó de su natal Guadalajara a la capital del país. Inició sus estudios de piano con el xalapeño Eduardo Hernández Moncada [9] y en el Conservatorio Nacional.
La obra de Moncayo es muy vasta y variada; sin embargo, su famoso Huapango (1941) cubrió como una sombra el resto de su producción. Una de esas composiciones es Sinfonietta (1945), una obra que se aleja del lenguaje melódico y rítmico de su Huapango.
El inicio sincopado, con un ritmo binario con acentos ternarios, nos da la sensación de una influencia de la música del norteamericano Aaron Copland; pero a pesar de este extraño simbolismo sonoro, su música tiene un cierto rasgo nacionalista, por una acentuación rítmica que pudiera evocar a un son, sin que lo sea. Su armonía transparente, permite el lucimiento de la línea melódica, que se mueve entre la paleta orquestal. Si escuchamos con atención, encontramos motivos melódicos que se desarrollan a lo largo de la composición.
La partitura surgió en una etapa de la Segunda Guerra, donde se requería de un lenguaje moderno que diera ánimo y esperanza a la sociedad; esta obra lo tenía, con su propio discurso. Sus notas cuentan con una economía de valores —solo negras y corcheas— y en breves momentos un par de semicorcheas, que en conjunto nos remiten, brevemente, a una danza mexicana. En su momento fue una apuesta sonora que el propio compositor se hacía a sí mismo, componer más allá de un hermoso huapango. [10]
Dos compositores jóvenes nos quedan, pero que de alguna manera continúan con esta línea composicional, situándose en nuevos nacionalismos. Como en el anterior fragmento de estas notas, observamos esa relación transnacional, México-España, y que en esta segunda, se confirma.
El primer caso es del compositor y director de orquesta valenciano, Vicente Martínez Alpuente (1976), quien es heredero de la tradición nacionalista española, donde su música marcó la historia de toda una nación. Esta noche nos presenta sus Tres danzas valencianas para orquesta.
Desde el romanticismo nacionalista de Isaac Albéniz (1860-1909), la música española, explora en las raíces de cada pueblo español, sus danzas y canciones, para realizar sus propias creaciones. En este rubro destacan, entre muchos, los nombres de Ruperto Chapí, Francisco Tárrega, Óscar Esplá, Manuel Palau, Joaquín Rodrigo, Vicente Asencio, Eduardo López Chavarri; de este último, Martínez Alpuente, ha realizado un gran trabajo musicológico, con la recuperación y edición, del Concierto valenciano para piano y orquesta; esto como parte del “Proyecto Chavarri”, con el que pretende rescatar y difundir “todo el catálogo orquestal del compositor español López-Chavarri.
Su trayectoria como director lo lleva a ser considerado un especialista en ópera, y, obviamente, en la interpretación de la música sinfónica española.
En el caso de sus obras, Martínez Alpuente dirige la mirada a su entorno, a sus tradiciones, a los ritmos y melodías de su país, internándose en el imaginario sonoro de la España de antaño.
Tres Danzas valencianas son el reflejo de cómo el compositor ha comprendido su rico pasado, sus tradiciones, rituales, fiestas patronales, y de manera musical, los resignifica orquestalmente, destacando su carácter y esencia “… rítmico, gestual y simbólico de estas manifestaciones”. Cada danza tiene un título que nos lleva a un contexto narrativo musical. El compositor lo describe de la siguiente manera:
La Mojiganga es una danza ritual que se conserva en la localidad de Titaguas, en la Serranía del interior valenciano. Se interpreta cada siete años durante las llamadas “Fiestas Gordas”, en honor a la Virgen del Remedio. Consiste en una serie de torres humanas coreografiadas, llamadas estructuras plásticas, que representan escenas simbólicas y oficios tradicionales como el “Baile del Garrote”, la “Rueda de Molino” o el “Altar Mayor”.
Leer la palabra “mojiganga” la relacionamos con una diversidad de géneros dancísticos y festivos de nuestro estado de Veracruz. Destaca la tradición del municipio de Saltabarranca, que se distingue por la fabricación de figuras gigantes con partes móviles: muñecos que representan a los demonios con formas chuscas y divertidas.
La segunda danza es la más emotiva y dramática; dejaré que el propio compositor lo narre: La danza del velatorio, también conocida como el mortitxol, esta danza se vincula a una antigua costumbre del interior valenciano: el velatorio de los niños fallecidos, considerados inocentes que iban directamente al cielo. En lugar de duelo solemne, se celebraba una fiesta ritual con música y danza para honrar su alma. (...) Una expresión única donde la tradición transforma el dolor en esperanza.”
La tercera danza, L’U de la Marxuquera, es una pieza que tiene su origen en la comunidad rural de Gandía, en Valencia. Es una pieza en ritmo ternario de carácter ágil y alegre. Se interpreta en “... contextos festivos y sociales, con saltos, vueltas y gestos vivos”.
Esta noche escucharemos no solo al director de orquesta, sino también al investigador musical que se relaciona con el compositor; en este caso es importante lo que Martínez Alpuente señala: “Gracias a la labor de recuperación de diversos grupos de danzas tradicionales, esta(s) pieza(s) ha(n) llegado hasta nosotros como símbolo(s) de la alegría espontánea del mundo rural valenciano, ahora reimaginada con lenguaje orquestal.” [11]
A Rodrigo Lomán, lo rodea un halo de tradición musical xalapeña. Formado musicalmente en la Facultad de Música de nuestra universidad, se está posicionando como uno de los compositores jóvenes que más “suenan” entre las orquestas del país y bandas musicales del vecino país del norte.
Es sobrino-bisnieto del fundador de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, Mtro. Juan Lomán y Bueno; no obstante el talento de Rodrigo, su inquietud musical la tiene desde muy pequeño, estudiando violín y posteriormente como alumno de guitarra en la facultad.
Sus primeras composiciones fueron exploratorias y espontáneas; sin embargo, con el tiempo fue evolucionando. En 2015 obtuvo el primer premio en el 2.º. Concurso de composición “Arturo Márquez”; la obra ganadora fue su Concierto para violín huasteco.
La noche de hoy tendremos la oportunidad de escuchar el estreno absoluto de su Concierto para Ensamble de Guitarras y orquesta. Esta obra fue compuesta con el apoyo del Sistema Nacional de Creadores del Arte, cuyo proyecto considera la composición de cinco conciertos, que son: para flauta, clarinete, tuba norteña, estrenado en esta ciudad en días pasados; uno de trompeta, que se estrenará en el mes de octubre, y este para ensamble de guitarra.
El presente concierto está dedicado al Ensamble Clásico de Guitarra de la UV y se conforma por tres movimientos. El primero es Noticias del Papaloapan; cuenta con elementos característicos de la música de Sotavento, el son jarocho. El tema principal se puede relacionar con un siquisiri, con rasgueos, líneas melódicas que evocan los sonidos del requinto y arpa jarocha. El segundo, nos conduce al centro del estado, Romance en la capital, donde hace una referencia a la ciudad que lo vio nacer. Está elaborado sobre el estilo de canción romántica, retomando el ritmo de bolero, muy característico de la música que interpretan los tradicionales tríos románticos. El tercer movimiento, Viaje a la Huasteca, es una cita musical de la zona norte de Veracruz, rica en sus tradiciones y cultura. Este movimiento tiene una estructura de rondó, [12] donde se destacan los “rasgueos con azote”. [13]
En suma, Lomán nos sumerge en un viaje sonoro que recorre de sotavento a la Huasteca, pasando por el romanticismo de la capital veracruzana. [14]
Aprestémonos a disfrutar de tan bellas músicas que evocan paisajes, tristezas, alegorías, pueblos tradicionales y antiguos, que en su conjunto conforman un imaginario, como el panorama musical iberoamericano de los siglos XX y XXI.
MM R. Enrique Salmerón C.
Facultad de Música, Universidad Veracruzana.
Bibliografía consultada
Biografías y documentos sobre música y músicos españoles (Legado Barbieri. vol. I), Madrid, Fundación Banco Exterior, 1986
Pareyón, Gabriel, Diccionario Enciclopédico de Música en México, Tomos I-II, Universidad Panamericana, 2006.
Serrano Magallón, Fernando (coordinador), Boletín al servicio de la emigración española, (15 de agosto de 1939-17 de agosto de 1940), Edición facsimilar, Ateneo Español de México, Universidad Nacional Autónoma de México, El Colegio de México, 2021.
Soto Millán, Eduardo, Diccionario de Compositores Mexicanos de Música de Concierto, Tomos I-II, Sociedad de Autores y Compositores de México, Fondo de Cultura Económica, 1996.
Tapia Colman, Simón, Música y Músicos en México, Panorama Editorial, México, 1991.
Cuartas, Javier, Carlos Prieto y Fernández de Llana, industrial y financiero, en El País, 18 de marzo 1991.
https://elpais.com/diario/1991/03/19/agenda/669337202_850215.html?event_log=oklogin Consultado en Web 20 de agosto 2025.
Melani Mestre recupera el ‘Concierto valenciano’ de López-Chavarri … , en Scherzo, Revista de música clásica, edición digital, marzo 2023.
https://scherzo.es/melani-mestre-recupera-el-concierto-valenciano-de-lopez-chavarri-y-estrena-obra-de-ramon-paus/ consultado el 10 de agosto 2025.
[1] Este evento marcó la vida española en el siglo XX, duró de 1936 a 1939. Fue el enfrentamiento entre el gobierno republicano y la milicia rebelde, encabezada por Francisco Franco, quien estableció una dictadura que duró hasta 1975.
[2] Carlos Prieto y Fernández de Llana, llegó a nuestro país en 1923. Inició una importante carrera como abogado y empresario, llegando a convertirse en uno de las más importantes fortunas del país. Tuvo dos hijos Juan Luis y Carlos, este último se trata del destacado chelista, Carlos Prieto, este a su vez, es el padre de Carlos Miguel Prieto, quien fuera director de la OSX en los años de 2002-2008; por lo tanto Carlos Miguel es sobrino-nieto de María Teresa Prieto.
[3] Término que los propios españoles se dieron, en lugar de “migrantes”.
[4] Con respecto a Halffter y Mayer Serra, ambos están relacionados con la historia de la OSX. Del primero, Francisco Savín grabó su Concierto para Violín -primera obra que compuso en suelo mexicano- en el primer disco de la OSX de 1964. En cuanto al segundo, éste fue gerente de la OSX y redactor de notas a los programas de mano durante el periodo de José Ives Limantour.
[5] El Dodecafonismo, es una técnica de composición que surgió en la primera mitad del siglo XX, con los principios de los trabajos de Arnold Schoenberg. Se caracterizó por el uso de doce sonidos estructurados de tal manera que permiten el trabajo creativo.
[6] Melodías secundarias que acompañan a la principal. Generalmente se le determina como “nota contra nota”.
[7] Grupo de cinco sonidos de manera sucesiva, que se le conoce como escala. Es muy característica de la música oriental.
[8] Dios maya, una serpiente emplumada que unía los planes cosmogónicos de la tierra, el cielo y el inframundo. Se le liga a la deidad azteca de Quetzalcoatl.
[9] Hernández Moncada, era un músico muy cercano a Carlos Chávez, fue director asistente y pianista de la Orquesta Sinfónica de México.
[10] Como un dato interesante e importante, de acuerdo a mis investigaciones sobre la Orquesta Sinfónica de Xalapa José Pablo Moncayo dirigió a la OSX en agosto de 1949, en un concierto a beneficio de la Cruz Roja, donde participó el Ballet del Instituto Nacional de Bellas Artes.
[11] Notas proporcionadas a un servidor por el propio compositor, Mtro. Vicente Martínez Alpuente, a quien le agradezco su deferencia.
[12] Se trata de un tema principal (estribillo) que se va engarzando con otros temas, creando una obra que equilibra la cohesión de los temas y la variedad contrastante.
[13] Es una técnica de la jarana, que consiste en un movimiento rápido y percusivo de la mano derecha sobre las cuerdas, produciendo un sonido característico. Es similar a un "azote", que añade ritmo y textura a la música.
[14] Agradezco al Mtro. Rodrigo Lomán su charla y notas sobre esta obra.
