Revueltas - Piazzola - Contreras -Rodríguez
Notas al Programa
— Notas derivadas de la entrevista realizada a Arturo Rodríguez, pianista y director de orquesta mexicano, el 23 de septiembre de 2025.
Compuse Maximiliano y Carlota en 2004, originalmente para un ballet en Monterrey que nunca llegó a montarse. Las piezas derivadas de ese ballet que interpretaremos esta noche son: el Adagio, que pertenece a Carlota, y el Vals de Maximiliano, un Gran Vals Brillante. Como era música para ballet, debía ser muy funcional para escenas aún por coreografiar. Mientras escribía, inevitablemente vinieron a mi mente los más grandes exponentes del género: Shostakóvich, Tchaikovski, y todos esos ecos históricos que uno ha escuchado por años cuando imagina un ballet.
Lo fundamental era mezclar historia y música. ¿Qué sonaría en Chapultepec en aquella época si esta pareja del Imperio austrohúngaro paseaba por sus jardines? Lo más apropiado sería un vals vienés, aunque durante el Vals también escucharemos algo más romántico y cercano a Ricardo Castro, Manuel M. Ponce o incluso Chopin.
Históricamente no me quise adentrar en la política, aunque fuese intrínseca a la pareja. Para mí, la historia de Maximiliano y Carlota es un drama trágico, uno incluso shakespeariano, independientemente de la postura que se tenga ante ellos; y más por el lado de Carlota, quien sobreviviría a su esposo durante décadas. Una historia de amor en la que desde el principio conocemos el lamentable final.
Siempre me conmovió pensar que Carlota, tras perder a Maximiliano, sobrevivió tantos años y llegó a ver el primer viaje trasatlántico, las primeras películas, toda la revolución tecnológica del cambio de siglo. Por eso el Adagio la muestra en su vejez, recordando su vida; el Vals, en cambio, es una retrospectiva a la juventud y a esos días de esplendor.
Una de las cosas más emocionantes de este concierto es que tenemos dos compositores que aún estamos vivos, un servidor con Maximiliano y Carlota; y un colega, Juan Pablo Contreras, mexicano también, con Mariachitlán (2016).
Me da mucho gusto el éxito que está gozando esta obra, la cual se tocó el año pasado en el Hollywood Bowl con la Filarmónica de Los Ángeles y se ha estado tocando en México, pero como tanta música de compositores mexicanos, no se interpreta lo suficiente. Para mí es una gran oportunidad hacer la música de Juan Pablo, será la primera vez que dirigiré Mariachitlán, y coincidentemente también en su estreno en Xalapa. Una obra súper dinámica, bonita, mexicana, cual estampas de México.
Creo que hay muchos paralelismos entre Juan Pablo y yo, nunca lo he hablado con él, pero los dos salimos a estudiar al extranjero a muy temprana edad y yo creo que estando estudiando fuera del país, uno siente el orgullo mexicano más intensamente. Una necesidad de compartir tu cultura, compartir tu música, compartir tu gusto por Revueltas, por Moncayo, por Blas Galindo, por la comida, por el tequila, y compartirlo con amigos de otros países. Juan Pablo escribió esta pieza estando en Estados Unidos también, y creo que de ella proviene mucho de ese sentimiento de nuestro orgullo mexicano y querer compartir nuestro México con lo que sabemos hacer nosotros, la música.
Y estamos muy bien acompañados en el programa con el gran maestro, Silvestre Revueltas, que yo creo que en nuestra música, tanto en la mía como de Juan Pablo, hay ecos y resonancias de Revueltas, el gran maestro. Nadie podrá sonar como él, no importa lo que intentemos, él tiene un idioma muy personal y yo creo que es el más original de nuestros compositores mexicanos de todas las épocas en la música de concierto.
Ventanas (1931), es una obra para orquesta completa, escrita para salas de conciertos, estructuralmente muy ecléctica en cuanto al lenguaje, algo muy propio de Revueltas. En cuanto a estructura, no se sabe si es una obertura, si es un poema sinfónico, pero él no escribía así tampoco, él lo escuchaba; siempre se me ha hecho más como un fresco de algún muralista.
Además de Ventanas, vamos a tocar Música para charlar, que es de 1938. Lo interesante de esta música es que originalmente fue una banda sonora para un documental titulado Ferrocarriles de Baja California y este título se percibe mucho al escuchar la obra, pues Revueltas podía ajustarse si estaba haciendo música de concierto, o si estaba haciendo música para películas como las bandas sonoras de La Noche de los Mayas o El Signo de la Muerte con Cantinflas o Redes, la clásica Redes.
Él sabía lo que estaba haciendo, porque había tocado violín y había tocado piano para el cine mudo cuando vivió en Estados Unidos. Estructuralmente tenía una idea muy clara de qué es lo que necesitaba, así como cuando se escribe para ballet o para ópera, que se escribe de una manera muy funcional para el medio; Revueltas tenía una idea muy clara de cómo escribir para el cine.
La Música para charlar de Revueltas, que originalmente se llamaba de manera homónima al documental, Ferrocarriles de Baja California, la escucha uno y está delicadamente orquestada, sabiendo que hay un narrador en pantalla. No sé exactamente, porque no lo he encontrado, pero me imagino que el título de música para charlar tiene algo que ver con que la música haya sido diseñada para ir por debajo de la narración, de la voz en off.
Nota del Arreglo de Piazzola
En 1992 el clarinetista de la OSX, el maestro Abel Pitón, me pidió que escribiera un arreglo del tango “Adiós Nonino” de Astor Piazzola para saxofón soprano y para la Camerata del maestro Roberto Kolb en la Ciudad de México.
La Camerata se conformaba por 17 músicos solistas, que eran los representantes de todas las secciones de una orquesta sinfónica; un violín primero, un violín segundo, una viola, etc., una flauta, un oboe, una trompeta, etc.
El tango original de Piazzola fue escrito para bandoneón y orquesta. En mi arreglo el protagonista es el saxofón soprano que desarrolla el tema de manera libre y virtuosa, teniendo un diálogo con la orquesta que lo acompaña.
Este arreglo fue estrenado en 1993 y grabado en el mismo año en CD por 17 músicos de la Camerata, el maestro Abel Pitón como solista, bajo la dirección del maestro Jesús Medina. El disco se titula “Sabor Latino”.
A través del tiempo este arreglo ha sido interpretado por la OSX, la Orquesta Sinfónica de la UNAM en su gira por Italia en 2014, y por la Orquesta de Música popular de la UV con César Arroyo Ladrón de Guevara como solista.
Maestro Ryszard Siwy
