Tchaikovsky / Boldachev - Bochsa - Rachmaninov
“Fairy Tale Concerto for Harp” (Concierto de hadas para arpa)
P.I. Tchaikovsky-Boldachev
Esta suite de concierto para arpa y orquesta propone un recorrido musical por los ballets de Piotr Ilich Tchaikovsky: La Bella Durmiente (1890), El Lago de los Cisnes (1877) y El Cascanueces (1892). La obra presenta arreglos de Alexander Boldachev —quien esta noche actúa como solista al arpa— y orquestación de Sergey Nesterov. Se trata del estreno de esta suite, que pone en primer plano el virtuosismo del arpa al destacar los pasajes más emblemáticos que Tchaikovsky escribió para este instrumento dentro de sus ballets.
La orquestación original de Tchaikovsky se conserva íntegra en esta suite; el propósito principal de este proceso creativo ha sido destacar los solos de arpa y resaltar el maravilloso material para este instrumento que aparece a lo largo de sus ballets.
En palabras del propio Alexander Boldachev—solista y autor del arreglo que esta noche se estrena con la Orquesta Sinfónica de Xalapa—:
“Mi objetivo con esta suite fue crear una obra de concierto de gran formato que situara al arpa en el centro del universo musical de Chaikovski — una especie de concierto que atrajera al público con un nombre familiar y querido, música bellísima, y que al mismo tiempo permitiera representar al arpa en todo su esplendor.”
Si bien Tchaikovsky nunca compuso una obra concertante dedicada exclusivamente al arpa, su nombre permanece estrechamente vinculado al instrumento gracias a sus hermosas cadencias y tratamiento delicado dentro de sus partituras orquestales y coreográficas.
La suite inicia con una cadencia de arpa sola inspirada en La Bella Durmiente, que funciona como una especie de preludio íntimo y evocador. A partir de ahí, se despliegan varios temas representativos de ese ballet, dando paso a fragmentos de El Lago de los Cisnes, cuya atmósfera lítica y melancólica se entreteje con la voz del arpa.
Finalmente, la tercera y última sección está dedicada a El Cascanueces, introducida por una nueva cadencia solista que antecede al célebre Vals de las Flores. Como colofón —a manera de encore— la obra concluye con una serie de breves añadidos que culminan con el brillante Pas de Deux, cerrando el ciclo con una nota de virtuosismo y delicadeza.
Concierto para arpa y orquesta No.1 Op.15
Nicholas-Charles Bochsa
Estrenado en París hacia 1815, cuando Nicholas-Charles Bochsa aún se desempeñaba como arpista de Napoleón Bonaparte, este concierto constituye una muestra temprana del virtuosismo del compositor y de las nuevas posibilidades expresivas del instrumento, estrechamente vinculadas a una de las grandes innovaciones técnicas de la época: el sistema de doble acción del arpa, desarrollado por Sébastien Érard e introducido en París en 1811.
Gracias a este avance mecánico —que permitía un control más preciso de la afinación, así como una ejecución más fluida de cromatismos y modulaciones—, la escritura para arpa alcanzó un grado de libertad sin precedentes. El concierto de Bochsa es testimonio de esta transformación técnica, con una escritura ambiciosa y ornamental que explora el potencial expresivo del instrumento.
De estructura poco convencional, la obra consta únicamente de dos movimientos, aunque esto no implica una menor exigencia para el solista. El primero, Allegro moderato con espressione, está escrito en forma sonata y presenta dos temas de carácter marcadamente contrastante. El segundo, un Rondó-bolero, se inspira en la popular danza española. Comienza con una anticipación al primer tiempo del compás, creando un ritmo vivo y festivo que sirve de base para un brillante despliegue del arpa solista.
Nicholas-Charles Bochsa (Montmédy, 1789 – Sídney, 1856)
Compositor, virtuoso del arpa y multiinstrumentista francés, Nicholas-Charles Bochsa fue una figura tan célebre como controvertida. Su talento musical era innegable, pero su vida estuvo marcada por constantes escándalos y conflictos personales. El musicólogo François-Joseph Fétis lo resumió con elocuencia: “Se puede decir del señor Bochsa que es tan buen artista como es sinvergüenza y despreciable como persona.”
A pesar de sus transgresiones —por las cuales fue perseguido judicialmente en Francia desde 1817 y posteriormente en Inglaterra a partir de 1839—, Bochsa ocupó cargos de gran prestigio: arpista de Luis XVIII (1816), profesor en la Royal Academy of Music de Londres (desde 1822), y director del King’s Theatre, entre otros.
Su vida dio un giro definitivo cuando huyó junto a la famosa soprano Anna Bishop, con quien emprendió una extensa gira internacional que los llevó por Europa, América y finalmente Australia. Gracias a los registros de Bishop se conoce con mayor detalle esta etapa final, incluyendo su paso por América: llegaron a Nueva York en 1847 y realizaron una breve estancia en México entre 1849 y 1850, donde la ciudad de Xalapa figura entre las localidades visitadas.
De su paso por tierras mexicanas se conserva un arreglo para voz y piano de la canción tradicional “La pasadita”, que fue recibida con entusiasmo en su estreno.
Tiempo después, debido a su condición de exiliado —imposibilitado de regresar tanto a Francia como al Reino Unido—, Bochsa y Bishop continuaron su itinerancia rumbo a California y, posteriormente, a Australia. Allí, en Sídney, concluyó su agitada vida en 1856, dejando como legado un valioso repertorio para arpa y contribuciones técnicas que ampliarían el horizonte del instrumento en el siglo XIX.
Capricho Bohemio, Op. 12
Sergei Rachmaninov
El Caprice Bohémien (????????? ?? ????????? ????), también conocido como Capricho Gitano o Capricho Bohemio, es un poema sinfónico compuesto entre 1892 y 1894. Dedicado a Peter Lodizhensky —esposo de Anna Lodizhenskaya, la mujer gitana a quien Rachmaninov dedicó anteriormente su Romance n.º 1, Op. 4 (“¡Oh no, te ruego, no me abandones!”) y, años más tarde, su Primera Sinfonía—, esta obra refleja una fascinación recurrente del compositor por lo gitano: su lirismo apasionado, su melancolía persistente y su energía rítmica.
Inicialmente concebido como una obra para piano a cuatro manos en 1892, Rachmaninov realizó su versión orquestal definitiva en 1894, desarrollando un lenguaje sonoro más pleno y colorido. El Capricho Bohemio guarda relación estética y temática con su ópera Aleko, compuesta poco antes, que también se inspira en la cultura gitana y en su imaginario musical.
La obra está estructurada en tres grandes secciones contrastantes:
- Allegro vivace
El Capricho se abre con una célula motívica de tres notas, presentada con energía por los timbales, el fagot y el corno, que funciona como germen temático. A medida que avanza, esta idea se desarrolla en un proceso de crescendo rítmico y tímbrico, que conduce a una variación más expansiva del tema. La orquesta se va sumando progresivamente, en una construcción casi orgánica que, desde las maderas —con el clarinete como figura destacada—, crece hasta convertirse en un gesto colectivo de afirmación sonora. La base rítmica se sostiene sobre los timbales, mientras el fagot introduce un motivo grave, cuya tercera menor descendente se resuelve con solemnidad en la tónica.
- Lento lugubre
La sección central funciona como un interludio sombrío. Trompetas aisladas marcan un ritmo vacío y desolador, mientras los chelos entonan una melodía doliente, casi fúnebre, con un canto contenido y emotivo. El carácter fúnebre se intensifica con el acompañamiento errático de los metales, configurando una especie de marcha lúgubre. Sobre este fondo, los violines vibran con un gesto sutil, acompañados por castañuelas, pandero y triángulo, lo cual añade un matiz onírico e inquietante. Un solo de flauta transforma esta gravedad en un instante de ligereza y vuelo, en donde lo gitano aparece como un sueño melancólico y efímero que se eleva y se desvanece.
III. Allegro festivo
La sección final ofrece una transformación dramática del material previo. El dolor inicial se convierte en impulso vital: el ritmo se acelera y la música se transforma en una celebración dinámica. El solo de chelo emerge como un punto de inflexión expresivo: Rachmaninov “limpia el polvo” de la pena anterior, revelando un nuevo brillo en el timbre orquestal. Las maderas aportan variaciones rítmicas que transforman la atmósfera, mientras los violines impulsan una suerte de danza colectiva, casi una "democracia orquestal" en la que todos los instrumentos participan con energía.
El colorido gitano se expresa a través de instrumentos de percusión característicos —castañuelas, panderos, platillos— y de gestos violinísticos virtuosísticos que remiten al género del capricho. Trinos, staccatos, acentos y respuestas motívicas intensifican el carácter festivo y dancístico de esta última sección.
Finalmente, Rachmaninov desplaza la tonalidad original de mi menor hacia un cierre sorprendente en si menor, para concluir —en un giro inesperado— con un acorde final en mi mayor, como un respiro luminoso tras una travesía intensa de emociones. Esta obra temprana de Rachmaninov, aunque menos conocida que sus grandes conciertos o sus sinfonías, es una muestra del poder narrativo de su lenguaje musical: una travesía emocional que, al igual que la vida gitana que evoca, se debate entre el dolor y la danza, el duelo y la celebración.
Lic. Alhelí Brand Galindo,
Facultad de Letras Españolas y Pas. de Lic. Facultad de Música,
Universidad Veracruzana.
Bibliografía
- Bishop, Anna Riviere. 1852. Travels of Anna Bishop in Mexico. Philadelphia: Charles Deal.
- Fétis, François-Joseph. 1873-1889. Biographie universelle des musiciens et bilbiographie générale de la musique. 1 y 6 vols. Paris: Librairie de Firmin-Didot.
- Griffiths, Ann. 2002. «A Dynasty of Harp Makers.» Adlais Music Publisher. Último acceso: 13 de 10 de 2025. http://www.adlaismusicpublishers.co.uk/pages/harpists/erard.htm.
