Bruckner
Anton Bruckner (1824-1896): Sinfonía no. 4 en Mi bemol mayor Romántica, WAB 104 (Segunda versión, 1878-1880)
La Cuarta ocupa un sitio crucial entre las Sinfonías que Bruckner compuso durante una etapa distinguida por profundos cambios personales y musicales.[1] Las extensas revisiones a sus Sinfonías Segunda, Tercera y Cuarta[2] resultan de esta crisis, durante la cual su lenguaje musical experimentó tal desarrollo que, consistentemente, no logró realizar sus ideas de una manera satisfactoria en sus primeros intentos. Resulta elocuente que este proceso de evaluación crítica, análisis y crecimiento alcanzara una impresionante culminación en su Quinta Sinfonía (1875-1876) y que esta, junto a las Sexta (1879-1881) y Séptima (1881-1883) existan en una única versión.
Bruckner inició la composición de su Cuarta el 2 de enero de 1874, concluyéndola el siguiente 22 de noviembre. Las iniciativas para estrenarla resultaron infructuosas, y para 1877 estaba insatisfecho con ella, lo que expresó en una carta del 12 de octubre a Wilhelm Tappert:
Estoy firmemente convencido de que mi Cuarta Sinfonía Romántica requiere urgentemente una revisión exhaustiva. Hay, por ejemplo, en el Adagio, figuras demasiado difíciles e inejecutables para los violines, y la instrumentación, por aquí y por allá, resulta demasiado sobrecargada y demasiado inquieta.[3]
Bruckner revisó a fondo los movimientos primero, segundo y cuarto entre el 18 de enero y el 30 de septiembre de 1878, logrando versiones más concretas y claras. Para ese fin de año el Scherzo fue sustituido por uno completamente nuevo y Bruckner, aún insatisfecho con el Finale, lo recompuso, concluyendo esta labor el 5 de junio de 1880.[4] Los dos primeros movimientos revisados, el nuevo Scherzo y el muy transformado Finale forman la segunda versión de la Romántica, que fue estrenada con gran éxito el 20 de febrero de 1881 por la Filarmónica de Viena bajo la dirección de Hans Richter (1843-1916). El Finale es el movimiento que experimentó cambios más radicales, resultando en un ajuste del equilibrio general de la obra, que pasó de estar inclinado hacia el primer movimiento a una equivalencia de peso entre primer y cuarto movimientos, con este último brindando además un desenlace musical y dramático previamente ausente. Asimismo, el carácter del Finale se volvió bastante más obscuro, al acentuarse mucho su tendencia armónica hacia el modo menor.
A pesar de la positiva bienvenida al estreno, la partitura no fue publicada.[5] Bruckner incorporó retoques a partir de la experiencia del estreno, y también otros tantos en 1886.[6] Existe una tercera versión, correspondiente a la primera edición de la obra. Al ser la única disponible, esta fue la Romántica presentada y conocida hasta 1936. Aunque Bruckner participó en su revisión, la fuerte implicación de Ferdinand Löwe y de los hermanos Franz y Josef Schalk en su elaboración causó también que presente numerosos elementos y características ajenos a la práctica y estilo de composición de Bruckner.[7]
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Versión |
(Re) Composición |
Revisión |
Primera publicación |
Notas |
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1ª Versión |
1874 |
1876 |
1975, edición de Leopold Nowak |
No estrenada en su totalidad hasta el 20.IX.1975 en Linz |
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2ª Versión a |
1878-1880 |
1881 |
1936, edición de Robert Haas |
Estrenada el 20.II.1881 en Viena |
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2ª Versión b |
1886 |
1953, edición de Leopold Nowak |
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3ª Versión |
1887-1888 |
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1889, Editorial Gutmann |
Estrenada el 18.II.1888 en Viena |
Tabla 1. Síntesis de las distintas versiones de la Cuarta Sinfonía de Bruckner.
La Cuarta es la única Sinfonía a la que Bruckner brindó un título público y, con la Octava, son las dos para las que existen referencias extramusicales por parte del compositor. Al respecto, se hallan testimonios como el comunicado por Bernhard Deubler a Theodor Helm. Según este, Bruckner habría expresado estos elementos asociados al primer movimiento:
Ciudad medieval – Alba – Llamadas matinales suenan desde las torres de la ciudad – Las puertas se abren – A lomo de orgullosos corceles parten los caballeros hacia el campo abierto, la magia del bosque los envuelve – Murmullos en el bosque – Cantos de aves – y así continúa desarrollándose el cuadro romántico...
También, en diversas cartas de Bruckner:
En el primer movimiento de la Cuarta Sinfonía “Romántica” la intención es describir el corno que proclama el día desde el ayuntamiento. Después la vida continúa; en el Gesangsperiode el tema es el canto del carbonero común.[8] 2º Movimiento: canción, plegaria, serenata. 3º movimiento: cacería y, en el Trio, cómo toca el organillo durante el almuerzo del mediodía en el bosque.[9]
La Romántica comienza con una afirmación de la tonalidad de Mi bemol mayor tan clara como rica en posibilidades de elaboración.[10] Bruckner dispone el primer movimiento en una forma sonata, con su exposición y recapitulación articuladas en tres secciones distintas.
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Partes |
Exposición (A) |
Desarrollo (B) |
Recapitulación (A1) |
Coda |
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Cierre armónico |
Abierta[11] |
Abierta |
Cerrada |
Cerrada |
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Secciones |
a |
b |
c |
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a1 |
b1 |
c1 |
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Tabla 2. Estructura general del primer movimiento.
La a es breve, espléndida y brinda la presentación del primer tema –cantado por el 1º corno– cuyo encabezado será destacado por Bruckner como un motivo importante con el que nos encontraremos también en el Finale. El primer tema es expandido, dando paso a un tutti con un nuevo tema, basado en la forma del llamado ritmo Bruckner que alterna dos y tres notas, y que dará conclusión a la a.[12] La b, lírica, inicia con un diálogo entre violines primeros y violoncellos, mientras que un renovado tutti anuncia la c que presenta el tema conclusivo de la a, expandiéndolo e impulsándolo en un gran arco dinámico que, tras poderoso ascenso, se apacigua conduciéndonos a una codetta.
El desarrollo (B) inicia desde la serenidad de la codetta hacia un ámbito armónico muy obscuro, del cual nos despierta el primer tema, de nuevo en el 1º corno. La reaparición del tema conclusivo de la a dará nuevamente impulso a una intensificación que nos hará vivir la dramática llegada a Mi bemol menor, desembocando finalmente hacia Si bemol como dominante. Aunque esta llegada alcanza el objetivo armónico de B, Bruckner anuncia un cambio de dirección invocando al primer tema en el 1º corno. Los cornos restantes se le unen y las violas aportan una voz nueva y distinta, propiciando un coral espléndidamente dispuesto para el coro de metales. Concluido este percibimos un proceso de diminuendo y obscurecimiento armónico que desemboca en la dominante final de la B.
¿Es posible presentar aún más bellamente al primer tema? El inicio de la A1 nos responde afirmativamente: la textura es casi la misma que al comienzo, mas una nueva línea melódica (1ª flauta), y el añadido del 3º corno y del timbal producen magia. La a1 es tan concisa como la a, pero ahora conduce hacia un desenlace cerrado en Mi bemol. Dado que este cierre prematuro carece de la suficiente estabilidad para redondear el movimiento, Bruckner nos brinda una notable remodelación de la A1, en la que c1 se presenta en Mi bemol como tónica, pero evitando a continuación el esperado cierre y originando un pasaje completamente nuevo, en el que una fascinante expansión musical desembocará finalmente en el triunfal Mi bemol mayor de la coda, con la reaparición del motivo que encabeza el primer tema, en los cuatro cornos.[13]
El Andante, en Do menor, se halla dispuesto en dos partes muy amplias y hermanadas entre sí, seguidas de una coda. Ambas se articulan en tres secciones, muy claramente definidas en carácter y conectadas entre sí mediante transiciones distintas en cada caso.
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Partes |
A |
A1 |
Coda |
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Cierre armónico |
Abierta |
Cerrada |
Cerrada |
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Secciones |
a |
b |
c |
a1 |
b1 |
c1 |
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Tabla 3. Estructura general del segundo movimiento.
Las secciones a están caracterizadas por comenzar con un primer tema, elegiaco y lírico, cantado inicialmente en ambos casos por los violoncellos, y las secciones b también cuentan con un tema característico, a cargo de las violas. Todas las a y b comparten, al presentar sus temas, una sencilla textura con acompañamientos delicados, y el nivel dinámico que prevalece durante ellas es suave o muy suave, hallándose casi todo el tiempo entre pianississimo y mezzo forte.[14]
Las secciones c retoman al primer tema del movimiento y lo enriquecen en timbre y esplendor. Aunque la c alcanza un punto culminante en fortissimo, este es disuelto en un diminuendo general encaminado hacia una cadencia abierta, en la dominante de Do menor. Es para la c1 que Bruckner reserva el clímax principal del movimiento. Iniciando desde Do menor, esta sección asciende gradualmente hasta desembocar en una espléndida resolución a Do mayor, excepcional también por tratarse del único pasaje en tutti y en fortississimo del Andante. Tras un diminuendo (más amplio que el de la c precedente) hasta pianississimo, los últimos compases de la A1 nos devuelven al ámbito armónico de Do menor, dentro del que se alcanza el cierre armónico final y, junto a él, la coda que nos brinda un sereno reposo en modo mayor.
El Scherzo es el movimiento más breve y estructuralmente sencillo, en buena medida gracias a que su parte A se repite literalmente después del Trio. El Scherzo, muy animado, alterna entre la brillantez de sus secciones a –dominadas por fanfarrias en la versión 2-3 del ritmo Bruckner– y el lirismo de sus secciones b. Por su parte, el Trio es el más apacible, sencillo y corto en todas las Sinfonías de Bruckner: su hermosa melodía reúne una inocencia de carácter popular con un elevado refinamiento armónico, evocando la elegancia de algunas danzas de Franz Schubert y brindando un grato reposo.
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Partes |
Scherzo (A) |
Trio (B) |
Scherzo da capo (A) |
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Área tonal |
Si bemol mayor (I) |
Sol bemol mayor (VI bemol) |
Si bemol mayor (I) |
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Secciones |
a |
b |
a1 |
a |
b |
a1 |
a |
b |
a1 |
Tabla 4. Estructura general del tercer movimiento.
El Finale se halla en una muy inusual disposición de forma sonata. Aunque mantiene su práctica de articular la exposición (A) en tres secciones, Bruckner dispone la reaparición de las secciones b y c –pertinentemente ajustadas– hacia el final del desarrollo (B), y únicamente presenta dos secciones en la recapitulación (A1), que de esta forma es mucho más breve y concentrada que la exposición. A cambio, el cierre armónico del movimiento es alcanzado en modo menor, en la ubicación donde podría esperarse una sección c1, resultando por ello una coda muy especial.
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Partes |
Introducción |
Exposición (A) |
Desarrollo (B) |
Recapitulación (A1) |
Coda |
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Cierre armónico |
Abierta |
Abierta |
Abierta |
Cerrada |
Cerrada |
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Secciones |
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a |
b |
c |
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a1 |
b1 |
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Tabla 5. Estructura general del cuarto movimiento.
Bruckner inicia con una introducción basada sobre una nota pedal de Si bemol, que presenta tanto un primer motivo importante[15] como ecos de las fanfarrias de cacería del Scherzo. Sin embargo, el contexto habla completamente de Mi bemol menor, y es desde ahí que inicia la A con tremenda energía. La a nos brinda una síntesis del drama armónico del Finale: partir desde la tónica menor para, a través de un fantástico viaje, resolver triunfalmente a una conclusión en la tónica mayor. La luminosa resolución de la a, cerrada hacia Mi bemol mayor, anticipa el final de toda la Sinfonía pero llega muy temprano como para ofrecernos un cierre satisfactorio.[16] Las b y c nos presentan los nuevos temas asociados a ellas: lírico en la b y aguerridamente enérgico en la c, que disminuye gradualmente de intensidad después de su gran impulso inicial y conduce hacia la tranquila codetta con la que termina la A sobre Si bemol.
B comienza evocando directamente a la introducción, reanimando la nota pedal de Si bemol y presentando su primer motivo, variado en diversas elaboraciones contrapuntísticas. El flujo establecido en este pasaje conduce a un coral basado en una de las principales ideas melódicas de la b, que ralentiza marcadamente la marcha rítmica. Este coral es presentado por los metales y continuado por los arcos, y la transición que le sucede decrece hasta alcanzar una cadencia abierta puntuada por un silencio general. Como repuesta a esta articulación reaparece el tema inicial de la b, que pronto conduce al retorno del tema y carácter de la c.[17] Desde aquí, la progresión dinámica es la misma que hallamos al final de la A: una disminución gradual, más extensa ahora, hasta la cadencia abierta con la que concluye la B, con Si bemol tremolando pianississimo en un timbal.
La A1 comienza directamente con a1, muy abreviada y ahora armónicamente abierta, seguida propiamente tras un nuevo compás de silencio general por b1, ahora transformada para conducirnos, mediante una transición en diminuendo, hacia Si bemol como última dominante estructural. Aunque el inicio de la extraordinaria coda señala el cierre armónico del movimiento, Bruckner reserva para ella la resolución del drama final: desde el modo menor, a través de una progresión expansiva y fantástica, Mi bemol restaura su identidad como acorde mayor en el magnífico y definitivo fortississimo, cual resplandeciente amanecer tras la noche cerrada.
Arturo Cuevas Guillaumin,
Facultad de Música, Universidad Veracruzana
[1] Su traslado de Linz a Viena, donde impartiría clases como profesor del Conservatorio desde octubre de 1868, marca un punto de cambio muy importante.
[2] Cuyas primeras versiones compuso entre 1871 y 1874.
[3] Benjamin M. Korstvedt y Erich Wolfgang Partsch, «Vierte Symphonie in Es-dur (WAB 104)». Anton Bruckner-Lexikon online. Disponible en la liga: http://www.bruckner-online.at/ABLO_d1e9878
[4] El Finale revisado en 1878 –conocido como Volksfest (Fiesta popular)– quedó así descartado. Por ello no es escuchado normalmente en presentaciones o grabaciones de la Sinfonía completa, pero sí individualmente, y su conocimiento es interesante como eslabón en la evolución de la obra. Este movimiento fue publicado por primera vez en 1936, en la edición realizada por Robert Haas para la antigua e inconclusa Gesamtausgabe (Edición completa, 1930-1944).
[5] La partitura autógrafa de la segunda versión, tal como fue estrenada en 1881, es la base de la edición realizada por Robert Haas, publicada en 1936.
[6] La copia manuscrita de esta variante de la segunda versión, conservada en la biblioteca Butler de la Columbia University de Nueva York, es la base de la edición realizada por Leopold Nowak, publicada en 1953 en la nueva Gesamtausgabe (1951-2019).
[7] Considero que el interés más significativo de la tercera versión es el de brindarnos una ventana a la interpretación y apreciación de la obra hasta antes del conocimiento y disponibilidad generales de las versiones previas. Considero también a la segunda versión como la mejor lograda.
[8] Bruckner llamaba Gesangsperiode a las secciones b en sus formas de sonata, el periodo cantabile. El carbonero común (Parus major) es un ave común en los bosques de Asia y Europa. El motivo melódico con el que inicia el Gesangsperiode del primer movimiento evoca con precisión uno de sus cantos característicos.
[9] Carta de Bruckner a Paul Heyse del 22 de diciembre de 1890. John Williamson, “Programme symphony and absolute music”, en The Cambridge Companion to Bruckner, editado por John Williamson (Cambridge: Cambridge University Press, 2004), 110.
[10] El primer acorde que Bruckner emplea para alternar con Mi bemol mayor, sobre la nota pedal de tónica, es Fa – La bemol – Do bemol – Mi bemol, perteneciente al ámbito armónico de Mi bemol menor. Además de brindar elocuente colorido, la nota Do bemol desempeña un papel muy significativo en las relaciones armónicas de la Romántica.
[11] Rítmica, melódica y / o armónicamente, las partes o secciones abiertas representan pasajes que, estando completos, plantean alguna forma de pregunta musical que, generalmente, hallará su resolución en la conclusión de una parte o sección cerrada.
[12] Este ritmo Bruckner consiste en agrupaciones de dos pulsos iguales en duración entre sí, dividiendo el primer pulso en dos y el segundo en tres notas (2-3), o bien en tres y dos notas (3-2). Surgen de una simplificación de uno de los ritmos preferidos por Bruckner en varias de sus primeras Sinfonías, consistente en agrupaciones de cinco notas de valores iguales entre sí (quintillos).
[13] Extraordinariamente, la tónica final es alcanzada desde el mismo acorde comentado en la nota 9, que también desempeña un importante papel justo antes de A1. Agradezco a mi estimado colega Sergio Freeman por haber llamado mi atención sobre esta importante relación.
[14] Durante ellas únicamente es en tres pasajes breves que se alcanza una dinámica forte.
[15] Formado inicialmente por una octava justa y una segunda menor descendentes.
[16] Con esta resolución reaparece el motivo que encabeza el primer tema del primer movimiento.
[17] Puede argumentarse que, en este contexto, b y c se presentan antes como etapas en el viaje de la B que como secciones, aunque la aparición del tema de la b está fuertemente articulado gracias al silencio que le precede.
